EL ARPONERO DE LA TINTA
Poeta asiduo al portal
Aquende en esta suerte que me mata
do mis ojos cierran el párpado
dormita la alondra
y el destino
en un retruco de asfalto
entre las avenidas
¡Ciudad, ciudad, ciudad
y algo de bramido en esta selva!
No sé de vientos ni de altramuces
ni de calendas ni de pájaros,
Nada sé porque mi ser en movimiento
contempla el bardo
y vivo por inercia, contemplando
la hoja que muerta cae tras otoño
sobre el suelo
y sobre ese terraplén - me digo -
nacerá mi nostalgia en breve.
¿Qué las agujas morderán el cuadrante ?
¿Qué los cimientos transpirarán mi cayo?
¿Bajo qué perspectiva?
Sólo será el esperma del silencio
y la fructuosa de la hoja
el opúsculo de mi fibra maestra,
(La sed de mis dioses,
no tiene que beber la cicuta de mi vaso)
Sobre mi dominio el singular enigma
es adivinar cuando madure la noche,
el beso de la luna.
do mis ojos cierran el párpado
dormita la alondra
y el destino
en un retruco de asfalto
entre las avenidas
¡Ciudad, ciudad, ciudad
y algo de bramido en esta selva!
No sé de vientos ni de altramuces
ni de calendas ni de pájaros,
Nada sé porque mi ser en movimiento
contempla el bardo
y vivo por inercia, contemplando
la hoja que muerta cae tras otoño
sobre el suelo
y sobre ese terraplén - me digo -
nacerá mi nostalgia en breve.
¿Qué las agujas morderán el cuadrante ?
¿Qué los cimientos transpirarán mi cayo?
¿Bajo qué perspectiva?
Sólo será el esperma del silencio
y la fructuosa de la hoja
el opúsculo de mi fibra maestra,
(La sed de mis dioses,
no tiene que beber la cicuta de mi vaso)
Sobre mi dominio el singular enigma
es adivinar cuando madure la noche,
el beso de la luna.