nelson majerczyk
Poeta adicto al portal
El forastero acepta el convite,
se ha sentado a la mesa.
Parte el pan con sus frágiles
manos de joyero.
De a poco desovilla un relato.
Cuaresmas pasadas, inviernos
crueles, rubíes sangrando el
cielo.
Recorre el plato navegando
en su silencio.
Rememora las fiestas en Adviento
las suaves muchachas del ayer
corriendo.
Brindo por ti, chocando copas,
sentado a la mesa con sus manos
frágiles de joyero,
contó del mundo, de costas salvajes,
del loco viento, de amores duros
noches de sangre y puñales.
Sentado humilde y orgulloso...
Has hablado.
sigue entonces tu camino, compañero.
Quedan sus palabras un vaso de vino,
un plato limpio, agradecido.
¡Que la buenaventura te acompañe
compañero forastero!
se ha sentado a la mesa.
Parte el pan con sus frágiles
manos de joyero.
De a poco desovilla un relato.
Cuaresmas pasadas, inviernos
crueles, rubíes sangrando el
cielo.
Recorre el plato navegando
en su silencio.
Rememora las fiestas en Adviento
las suaves muchachas del ayer
corriendo.
Brindo por ti, chocando copas,
sentado a la mesa con sus manos
frágiles de joyero,
contó del mundo, de costas salvajes,
del loco viento, de amores duros
noches de sangre y puñales.
Sentado humilde y orgulloso...
Has hablado.
sigue entonces tu camino, compañero.
Quedan sus palabras un vaso de vino,
un plato limpio, agradecido.
¡Que la buenaventura te acompañe
compañero forastero!
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