harry-manback
Poeta recién llegado
Sobretodo
No es la primera vez que me doy cuenta,
De la ancestral imposibilidad de todos
De dejar de concebir sueños y modos,
El sueño es una delicia que nos tienta.
Es el dormir tan profundo que entorpece,
Vuelve al más sagaz arlequín y bobo,
En la tranquilidad del claro dulce tono,
Morfeo toca el arpa y todo párpado obedece.
Hay sueños donde se concibe la extrañeza,
En otros la imaginación es sólo un coro,
No hay ríos de carmines ni aves de oro,
Pobre imagen en que no cabe la grandeza.
Mis sueños son revelaciones de los otros,
Conozco la plena fantasía de los miedos,
Recorro la confusa esencia de tus credos,
Soy aquel mago de la savia, soy un moro.
Sobretodo me he encontrado almas locas,
Locas que viven, almas que alocan en el frío,
Cosas que existen, seres que operan como críos,
Manos que escriben retumbando en toda boca.
Sobretodo visito hombres que al tiempo matan
Tiempo que quita los baladrones y azules lirios,
Lirios que cantan, azul que toca el caudal del río,
Manos que escriben refunfuñando y ruidos oyen.
Sobretodo hay los que sueñan por simple agobio,
Entregan la grande copa al ronquido y a cualquiera,
Invaden otros mundos, entelequias de otras tierras,
Manos que escriben con el primor, el mal y el opio.
Pero lo que más abunda es aquel pobre y el pobre rico
Pobreza de clase, pobreza de años, pobreza de espíritu,
La real riqueza se cuenta en gotas dentro del mar in situ,
Dentro de sus olas se hallan las sirenas y el sueño lírico.
Ya no hay más sueños tan inalcanzables como el de Ícaro,
Se acabó la diáfana lluvia de la inocencia y su tesitura,
No habrá más concesiones de sueños alados, ni la ternura
De saberse tontos, con alas de cera, al sol rendidos.
No es la primera vez que me doy cuenta,
De la ancestral imposibilidad de todos
De dejar de concebir sueños y modos,
El sueño es una delicia que nos tienta.
Es el dormir tan profundo que entorpece,
Vuelve al más sagaz arlequín y bobo,
En la tranquilidad del claro dulce tono,
Morfeo toca el arpa y todo párpado obedece.
Hay sueños donde se concibe la extrañeza,
En otros la imaginación es sólo un coro,
No hay ríos de carmines ni aves de oro,
Pobre imagen en que no cabe la grandeza.
Mis sueños son revelaciones de los otros,
Conozco la plena fantasía de los miedos,
Recorro la confusa esencia de tus credos,
Soy aquel mago de la savia, soy un moro.
Sobretodo me he encontrado almas locas,
Locas que viven, almas que alocan en el frío,
Cosas que existen, seres que operan como críos,
Manos que escriben retumbando en toda boca.
Sobretodo visito hombres que al tiempo matan
Tiempo que quita los baladrones y azules lirios,
Lirios que cantan, azul que toca el caudal del río,
Manos que escriben refunfuñando y ruidos oyen.
Sobretodo hay los que sueñan por simple agobio,
Entregan la grande copa al ronquido y a cualquiera,
Invaden otros mundos, entelequias de otras tierras,
Manos que escriben con el primor, el mal y el opio.
Pero lo que más abunda es aquel pobre y el pobre rico
Pobreza de clase, pobreza de años, pobreza de espíritu,
La real riqueza se cuenta en gotas dentro del mar in situ,
Dentro de sus olas se hallan las sirenas y el sueño lírico.
Ya no hay más sueños tan inalcanzables como el de Ícaro,
Se acabó la diáfana lluvia de la inocencia y su tesitura,
No habrá más concesiones de sueños alados, ni la ternura
De saberse tontos, con alas de cera, al sol rendidos.