Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
Sobreviviente
Mujer, de joven aprendí a nadar
en el inmenso oceáno de tus besos;
impresos en mis labios,
en la pared impresos;
en los cuellos almidonados
de mis blancas camisas;
en mis fotos que guardabas
en tu bolso de mano;
en las cartas que a diario recibía
cuando estudiante era.
Con el lapiz labial de tu saliva:
en las sábanas albas
de nuestro amor testigas.
Y con el rojo bilet que te compraras:
en las verdes servilletas de las cenas,
en las tazas de café, en los vasos de vino,
en mi vientre, en mi pecho,
en mi mente, para siempre...impresos.
Y sin embargo ahora, a fin de no hundirme,
cuando los borra en torrente, a veces,
una estela de río corriendo
en mis mejillas raudamente,
voy aprendiendo a ser...sobreviviente.
Mujer, de joven aprendí a nadar
en el inmenso oceáno de tus besos;
impresos en mis labios,
en la pared impresos;
en los cuellos almidonados
de mis blancas camisas;
en mis fotos que guardabas
en tu bolso de mano;
en las cartas que a diario recibía
cuando estudiante era.
Con el lapiz labial de tu saliva:
en las sábanas albas
de nuestro amor testigas.
Y con el rojo bilet que te compraras:
en las verdes servilletas de las cenas,
en las tazas de café, en los vasos de vino,
en mi vientre, en mi pecho,
en mi mente, para siempre...impresos.
Y sin embargo ahora, a fin de no hundirme,
cuando los borra en torrente, a veces,
una estela de río corriendo
en mis mejillas raudamente,
voy aprendiendo a ser...sobreviviente.
Última edición: