Estoy con usted señor Vicente, si bien es verdad que yo "metería el cuchillo" a partir de 30 o 40000e, y todo esto por supuesto dependiendo de factores como el número de hijos u otras circunstancias añadidas.
Pero sí, en parte me sorprende que la CUP lo quiera hacer a partir de ¡90.000e!. En cualquier caso la CUP solo me parece una banda de colgados/fumados, antisistema e independentistas, que están mucho más cerca del etarra Otegui que de la izquierda moderada europea.
El problema real es, como bien dice usted, si se quiere sostener el estado de bienestar social con los impuestos a los muy ricos, nos vamos a comer los mocos. Primero porque es cierto que son una pequeña minoría y segundo porque (sin entrar en la mayor o menor justicia de que ellos lo paguen casi todo), es absolutamente inviable. Si a un multimillonario le tocas mucho los cojones se larga del país con sus millones y punto. Sea o no justo, así funciona el mundo. Hace tiempo se quiso "meter mano" a los multimillonarios en Londres, y dijeron que automáticamente dejaban Inglaterra y se llevaban sus empresas a otra parte del mundo, ...y el gobierno británico tuvo que dar marcha atrás.
Muchos sectores de la izquierda más radical se piensan que todo es muy sencillo. Que esto es el bosque de Robin Hood, y nada más lejos de ello...
Un abrazo amigo.
La CUP no llega ni a fumaos, son un atajo de niños pijos que juegan a ser okupas. Ya se está viendo con lo de 90.000 euros. No tienen ni saben pensar, bueno, en ellos sí, como todo político.
El vocear lo que otros dicen sin pararse a pensar por uno mismo enreda más el enredo que ya existe.
Si mal no recuerdo, en Cataluña, poco más de 20.000 personas ganan más de 90.000 euros. Si les incrementas un 3% el pago del IRPF y hace uno cuentas, se verá que con lo recaudado no hay ni para pipas. Creo que la suma da 5,4 millones. O sea, lo que dije, ni para pipas para un país que necesita decenas de miles de millones cada año. Hablo de Cataluña, claro, porque si hablamos de España, entonces hablaríamos de centenares de miles de millones de euros anuales como presupuesto.
El 34% de la población cobra menos de 10.000 euros al año, y si añadimos los que cobran menos de 20.000 llega casi al 70% de la población. Con los que ganan menos de 30.000, alcanzamos casi el 90% de la población. Por lo que es clave, para que un país avance, incrementar los impuestos aquí, pero sin asfixiar, claro; y ayudando al que tenga hijos o mayores gastos por cualquier motivo y todo eso, que no hace falta escribirlo todo para entender. Por otro lado, a los cuatro gatos que ganan mucho hay que encontrarlos, y, probablemente, encerrarlos luego para que no se marchen del país, como bien dice, señor Libra Luis.
Lo que quiero decir es que no se puede hablar de comunismo, de solidaridad mientras se tienen echadas las cremalleras de los bolsillos y las manos cerradas. Nos toca a nosotros dar ejemplo. Nos toca dar para que puedan sostenerse pensiones, hospitales, escuelas, geriátricos, parados...
Y que no me vengan con patrañas como la de que no se puede vivir con 20.000 euros al año, repito, que son 1.700 euros al mes, porque se puede, y se puede vivir bien.
Yo vivo en Premià de Dalt, pueblo que no hace mucho tenía la renta per cápita más alta de España. Aquí alquilas una vivienda por 500 euros al mes, una buena vivienda, con lo que, si descuentas agua, luz, gas y otro recibos, te queda para vivir 30 euros diarios para gastar en lo que quieras.
No voy a explicarme más pues yo llevo toda la vida viviendo con menos de 20.000 euros al año, de hecho, ahora mismo, con la mitad (aunque no he de pagar alquiler, eso es verdad, pero serían 6.000 euros más, 4.000 menos de 20.000), y tengo para mis cervezas, para mi tabaco de liar, para ir a comer o cenar de vez en cuando a un restaurante, para mis quinielas de fútbol, como bien y voy de vacaciones al pueblo cuando puedo.
Y lo vuelvo a repetir, decir que uno es de izquierdas, que la carga recaiga siempre en los más ricos, me sabe a envidia más que a justicia. Deben pagar más, sí, pero nosotros debemos y tenemos la obligación y el deber de arrimar el hombro para callar así las bocas y dar ejemplo; y para que un país sea más justo y no deje debajo de un puente a los más débiles.
Un abrazo.