Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
El epílogo abstracto de un libro autobiográfico,
viejos daguerrotipos, central de las imágenes
que no fueron ahorcadas por el énfasis o por la parquedad,
y luego, calma, perspectiva.
Maraña de cabellos, ovillos que se despellejan,
hilo de las ilustres estrellas de tu piel,
orilla a los que buscan olas reveladoras,
que te traigan al roce con sus aguas.
Discurso en una cueva,
la mina de un bolígrafo, tinta ya deshuesada
de su propio cadáver,
te revivo.
El poema resulta secundario
si apareces detrás de la neblina,
porque eres el origen de todas mis miradas.
Ah, mitad y mitad del amor ideal
no puedo concebirte con hipótesis,
tampoco con delirio,
traumas que ahora son sueños,
hambre de que sucedan de otra forma.
En el fondo me temo figurar
la falta de interés en ciertas cosas,
porque sé que vivir entre mentira y odio,
es lo que hago.
Y no me resta un hueco
para que te entrometas,
toda vez que te dejas llevar por directrices.
"Qué tipo de persona acepta lo que hay con frustración.
No te incluyas, mi amor, en todo lo que sé,
solo quiero salvarte del mundo, porque es mío,
no quiero compartirlo o fomentarlo,
prefiero dejar huella aunque sea invisible para todos
(Sería como atar todos los cabos),
asegurar que nadie va a mi encuentro,
pues esta sociedad
apresa, impide, anula al ser humano."
"Debato con mi mente,
me desgasto, me indigno, y aseguro
que no me duele el sufrimiento ajeno,
eso es lo que dios querría para mí,
lo que a mí me coarta y me coacciona
es esta sociedad a la que culpan.
Díganme, ¿Qué le ven de interesante?
Cuanto antes asuman responsabilidades,
cuando cambien de prisma,
será porque ya están trabajando en mi mundo."
viejos daguerrotipos, central de las imágenes
que no fueron ahorcadas por el énfasis o por la parquedad,
y luego, calma, perspectiva.
Maraña de cabellos, ovillos que se despellejan,
hilo de las ilustres estrellas de tu piel,
orilla a los que buscan olas reveladoras,
que te traigan al roce con sus aguas.
Discurso en una cueva,
la mina de un bolígrafo, tinta ya deshuesada
de su propio cadáver,
te revivo.
El poema resulta secundario
si apareces detrás de la neblina,
porque eres el origen de todas mis miradas.
Ah, mitad y mitad del amor ideal
no puedo concebirte con hipótesis,
tampoco con delirio,
traumas que ahora son sueños,
hambre de que sucedan de otra forma.
En el fondo me temo figurar
la falta de interés en ciertas cosas,
porque sé que vivir entre mentira y odio,
es lo que hago.
Y no me resta un hueco
para que te entrometas,
toda vez que te dejas llevar por directrices.
"Qué tipo de persona acepta lo que hay con frustración.
No te incluyas, mi amor, en todo lo que sé,
solo quiero salvarte del mundo, porque es mío,
no quiero compartirlo o fomentarlo,
prefiero dejar huella aunque sea invisible para todos
(Sería como atar todos los cabos),
asegurar que nadie va a mi encuentro,
pues esta sociedad
apresa, impide, anula al ser humano."
"Debato con mi mente,
me desgasto, me indigno, y aseguro
que no me duele el sufrimiento ajeno,
eso es lo que dios querría para mí,
lo que a mí me coarta y me coacciona
es esta sociedad a la que culpan.
Díganme, ¿Qué le ven de interesante?
Cuanto antes asuman responsabilidades,
cuando cambien de prisma,
será porque ya están trabajando en mi mundo."