El Caballero Nival
Poeta recién llegado
... dedicado a nuestra mentalidad... la mentalidad del humano moderno...
Sólo noche. Sólo ocaso.
No más que oscuridad
en esta tierra que antaño
fue baluarte de la creación.
...
Como si una jugarreta del Cronos
hubiera hecho esto.
¿quién nos dió el poder?
¿quién nos autorizó?
Sin escrúpulos mancillamos el sol.
Aquel sol que a nuestras vidas guiaba.
Y tratamos de encender otra luz.
una luz que a veces se apaga,
y que algunos en vano
tratan de mantener encendida.
...
Y vagamos de esta forma
hacia ningún lugar.
Nos hundimos de repente
en el mar de la entropía.
y nos perdimos en el desierto
que la destructora ciencia dejó.
un desierto que antaño
un Jardín del Edén era.
Donde la magia hace tiempo
en forma de caballos corría,
y donde ahora sólo hay
unas cuantas hienas.
...
Lentamente de nuestros oídos
se van las canciones de los bardos.
Se van de nosotros los árboles,
cuyo espacio usurpan los postes.
Y más lugar no hay
para buscar fuerza que mis recuerdos,
como si bastaran
para exterminar esta plaga.
...
Y aquellos vestigios de
aquellos rayos de mi sol
que aún se ven,
rápidamente se desvanecen.
La espalda me dan,
para marcharse al olvido...
...
Sólo noche. Sólo ocaso.
No más que oscuridad
en esta tierra que antaño
fue baluarte de la creación.
...
Como si una jugarreta del Cronos
hubiera hecho esto.
¿quién nos dió el poder?
¿quién nos autorizó?
Sin escrúpulos mancillamos el sol.
Aquel sol que a nuestras vidas guiaba.
Y tratamos de encender otra luz.
una luz que a veces se apaga,
y que algunos en vano
tratan de mantener encendida.
...
Y vagamos de esta forma
hacia ningún lugar.
Nos hundimos de repente
en el mar de la entropía.
y nos perdimos en el desierto
que la destructora ciencia dejó.
un desierto que antaño
un Jardín del Edén era.
Donde la magia hace tiempo
en forma de caballos corría,
y donde ahora sólo hay
unas cuantas hienas.
...
Lentamente de nuestros oídos
se van las canciones de los bardos.
Se van de nosotros los árboles,
cuyo espacio usurpan los postes.
Y más lugar no hay
para buscar fuerza que mis recuerdos,
como si bastaran
para exterminar esta plaga.
...
Y aquellos vestigios de
aquellos rayos de mi sol
que aún se ven,
rápidamente se desvanecen.
La espalda me dan,
para marcharse al olvido...
...