Aún estando lejos de ti, tu ausencia me deja sentir, el roce de tu mano en mis espalda.
Cuando pases a mi lado, y me veas amarillo sabrás mi bien amado, que mi brillo es porque... estoy pensando en ti.
Durante el día, mi deseo es ir a darte un beso, un halago, un regaño, arrullarte entre mis brazos y aliviar tu cansancio
y llega la noche, firme emocionada, mi corazón se deshace esperando la llegada, entonces
cierro mis ojos veo los tuyos, con ese brillo... de sol nocturno de abril.
Pudo ser marzo, puede ser mayo, sin embargo lo esperado nunca es lo hallado
y en la no búsqueda de sentirse inquietantemente amado, me encontré reflejada
y al conocerte más, me inquieto y estremezco, y siento esa paz que me dices tenga,
que si pienso, piensas, que rio, ríes, y si enfermo....tu enfermas.
Pudo ser marzo, pudo ser mayo, pero nunca es lo esperado,
yo pensé me irritabas, y en aquella trágica noche tu dolor mi angustiaba
más ahora sé que el reflejo de tu ser,
soy yo en mujer...por eso desde ayer para cada amanecer serás
mi Sol nocturno de abril.