ireneadler
Poeta recién llegado
Sola en un bar,
No debería asombrarme.
Es otra noche, como ayer,
Mirando el mismo cuadro de la pareja en la playa, al sol, al amor, ventilando su placer a los aires marinos, de otras tierras, de otros sueldos.
Es otra noche más,
No debería sorprenderme,
Estoy sola en un bar.
El mismo bar,
Donde abrazados nos mirábamos a ese espejo que reflejaba dos siluetas violentas
Que una vez al mes se besaban apenas,
Y el resto se consumían en una guerra sangrienta.
El mismo bar.
No debería asombrarme,
los mismos mozos me miran
sabiendo que esta vez vine sola.
Como ayer,
O la otra noche,
O la noche de mañana.
Sola, como cuando venía contigo.
Mirando el mismo cuadro de la pareja en la playa ventilando su amor al sol y arena
La misma pareja,
El mismo cuadro,
La misma noche y yo,
Eternamente en este bar
Tal vez te asomes mientras escribo
Tal vez no me mires ni hables,
Como la otra vez,
Como la última vez,
Como esa vez que me pediste el olvido
Como quien pide la muerte
Como quien pide que le den a beber gusanos
Para que transformen su cuerpo en cadáver aunque siga caminando,
Trabajando,
Fumando,
Fumando, fumando, como tú, dos cajas, tres cajas, o pensando en tu ventana las mismas cosas de siempre,
Como quien pide la muerte de tres pájaros en vuelo para comerlos con sus alas con sangre
Como quien pide la muerte,
Para verse morir por placer
En las pupilas de alguien que ya no puede amar a su asesino
Como quien pide la muerte al otorgarla
En un cruel beso de despedida como el tuyo,
Que llegó sin anunciarse igual que tu podredumbre
Igual que tu muerte
Como quien pide la muerte
El entierro,
Las flores mustias,
Para seguir viviendo y ser dado por muerto,
Como quien atraviesa de piedras a su madre
Solo por deshacerse de su leche
Como quien pide la muerte,
En cada sexo a escondidas de la mujer que espera amamantando con lágrimas
Como quien pide la muerte
En una obligación de olvido
En una desaparición autoimpuesta como castigo,
Como quien pide la muerte
Desde la dictadura de la indiferencia,
Desde el imperio de la ira,
Desde la civilización del amor destruido con oleajes asesinos, oleajes asesinos de otros cuerpos, de otras maldades, de otras crueldades frías, gélidas, como el juicio de una madre para desheredad al hijo y declararlo un extraño
Como lo que hiciste tú al pedirme que no existas.
Sola en un bar,
No debería asombrarme
Si llegas y pasas de largo,
Como si hubieses visto una sombra,
Sola en un bar,
El mismo bar,
No debería asombrarme
Si tampoco te veo cuando entras.
Sola en un bar verán los mozos
Entrar el sol y las estrellas y la luna y los cometas,
Sola en un bar verán todos como mueres mil veces y renaces en tu propia muerte
Sola y mil veces
Verán los mozos como un día yo entro acompañada,
Y como desapareces definitivamente como el hijo que no fuiste
Como el hombre inexistente
O el fantasma de una piedra
Muerta
Muerta
Muerta.
No debería asombrarme.
Es otra noche, como ayer,
Mirando el mismo cuadro de la pareja en la playa, al sol, al amor, ventilando su placer a los aires marinos, de otras tierras, de otros sueldos.
Es otra noche más,
No debería sorprenderme,
Estoy sola en un bar.
El mismo bar,
Donde abrazados nos mirábamos a ese espejo que reflejaba dos siluetas violentas
Que una vez al mes se besaban apenas,
Y el resto se consumían en una guerra sangrienta.
El mismo bar.
No debería asombrarme,
los mismos mozos me miran
sabiendo que esta vez vine sola.
Como ayer,
O la otra noche,
O la noche de mañana.
Sola, como cuando venía contigo.
Mirando el mismo cuadro de la pareja en la playa ventilando su amor al sol y arena
La misma pareja,
El mismo cuadro,
La misma noche y yo,
Eternamente en este bar
Tal vez te asomes mientras escribo
Tal vez no me mires ni hables,
Como la otra vez,
Como la última vez,
Como esa vez que me pediste el olvido
Como quien pide la muerte
Como quien pide que le den a beber gusanos
Para que transformen su cuerpo en cadáver aunque siga caminando,
Trabajando,
Fumando,
Fumando, fumando, como tú, dos cajas, tres cajas, o pensando en tu ventana las mismas cosas de siempre,
Como quien pide la muerte de tres pájaros en vuelo para comerlos con sus alas con sangre
Como quien pide la muerte,
Para verse morir por placer
En las pupilas de alguien que ya no puede amar a su asesino
Como quien pide la muerte al otorgarla
En un cruel beso de despedida como el tuyo,
Que llegó sin anunciarse igual que tu podredumbre
Igual que tu muerte
Como quien pide la muerte
El entierro,
Las flores mustias,
Para seguir viviendo y ser dado por muerto,
Como quien atraviesa de piedras a su madre
Solo por deshacerse de su leche
Como quien pide la muerte,
En cada sexo a escondidas de la mujer que espera amamantando con lágrimas
Como quien pide la muerte
En una obligación de olvido
En una desaparición autoimpuesta como castigo,
Como quien pide la muerte
Desde la dictadura de la indiferencia,
Desde el imperio de la ira,
Desde la civilización del amor destruido con oleajes asesinos, oleajes asesinos de otros cuerpos, de otras maldades, de otras crueldades frías, gélidas, como el juicio de una madre para desheredad al hijo y declararlo un extraño
Como lo que hiciste tú al pedirme que no existas.
Sola en un bar,
No debería asombrarme
Si llegas y pasas de largo,
Como si hubieses visto una sombra,
Sola en un bar,
El mismo bar,
No debería asombrarme
Si tampoco te veo cuando entras.
Sola en un bar verán los mozos
Entrar el sol y las estrellas y la luna y los cometas,
Sola en un bar verán todos como mueres mil veces y renaces en tu propia muerte
Sola y mil veces
Verán los mozos como un día yo entro acompañada,
Y como desapareces definitivamente como el hijo que no fuiste
Como el hombre inexistente
O el fantasma de una piedra
Muerta
Muerta
Muerta.