Solamente una vez... (dedicatoria a un ser querido).

Pío

Poeta asiduo al portal
Una persona muy especial me pidió con profundo dolor, que le dedicara un escrito en memoria a la muerte de su padre, acontecida en septiembre pasado. Imagino que lo suyo es un intento por no olvidarlo, y porque los demás tampoco lo olviden.

Gracias de antemano por leerlo.



Biografía:

El señor se llamaba Jorge Guerrero Fernández, tenía 43 años y sufrió una muerte repentina después de una entre varias operaciones que le habían practicado en los últimos 15 días tras padecer de una pancreatitis (donde el intestino grueso sufrió una fisura y los compuestos que circulan por el mismo, invaden el resto del aparato digestivo, causando una fuerte y peligrosa infección), lo duro fue el proceso y los intensos dolores que este hombre sufrió, el mismo ni siquiera se enfermaba con frecuencia, era lo que le llamaban "un roble" (era inquebrantable); "esa persona muy especial" compartió tiempo valioso junto a él, y participaron de varias actividades que tenían en común durante su adolescencia.

Era dueño de una humilde y pequeña Calera, la cual llevaba por nombre su mismo apodo "Calera Coyote", dejó una familia totalmente deshecha, afectados principalmente: su esposa, su hijo menor de tan sólo 8 años, y su hijo mayor (en este caso "la persona muy especial" también llamado Jorge).

Le gustaba mucho disfrutar de actividades recreativas y de la caza, así como compartir junto a sus conocidos fumando un buen puro, en una tarde calurosa recordando tiempos pasados, todos siempre acordaron que tenía un sentido del humor único.

Murió de madrugada, sólo, en una fría camilla de hospital, talvés (no se sabe), acompañado de dolores intensos o agudos, espero que pocos sufran de una muerte tan horrenda, aunque lamentablemente nadie pueda escoger su final.

Yo sólo le pude decir a su hijo el día del funeral, estas palabras:

Se que cualquier cosa que te diga, no podrá alivianar el dolor que sientes en este momento, ni el luto a seguir, pero quiero recordarte para consuelo: "Qué en ese ataúd ya no hay nada, está lleno sólo de carne y huesos", él no está allí, más bien está contigo, y siempre será así: Mientras tu lo recuerdes.

Si hablas con él cada día y lo recuerdas: ¡Nunca morirá!


Adjunto esta dedicatoria que no publicaré jamás oficialmente en un libro, solamente será: Para el que quiera compartirlo con nosotros:


Solamente una vez

Amable con los suyos,
ermitaño e indomable,
era el rey de la calera,
vigilante, siempre en pie.

Mil aventuras cargaba en sus bolsas,
cien conocidos, todos de a una vez,
su pueblo, rústico, palidecido,
por el paso del tiempo,
del mismo olvido.

Él lo adoraba,
narraba sus historias
con los ojos llenos de luz,
recordaba su sonrisa sincera,
y sus comentarios,
muchas veces con un sin fin.

Un "Coyote", por muchos así conocido,
transitando por sus calles,
siempre agitado, muy ocupado,
luchando por lo suyo,
y por su territorio.

Ahora extrañado por todos,
repetidamente llorado,
murió en la batalla de su vida;
¡Murió el amigo, murió un padre!,
simplemente murió.

No quedó más que pedir
en el lienzo de letanías:
"Quiero tenerlo frente a mí
solamente una vez;
para decirle en mi sonido: ¡Que lo amo!,
y que me espere,
porque con él, yo me reuniré.
Autora:
Pío.

Dedicado a la muerte de
Jorge Guerrero Fernández,
Calera Coyote (Costa Rica).
12-sep-2007
 
Última edición:
Pío;1123105 dijo:
Una persona muy especial me pidió con profundo dolor, que le dedicara un escrito en memoria a la muerte de su padre, acontecida en septiembre pasado. Imagino que lo suyo es un intento por no olvidarlo, y porque los demás tampoco lo olviden.

Gracias de antemano por leerlo.



Biografía:

El señor se llamaba Jorge Guerrero Fernández, tenía 43 años y sufrió una muerte repentina después una de varias operaciones que le habían practicado en los últimos 15 días tras padecer de una pancreatitis (donde el intestino grueso sufrió una fisura y los compuestos que circulan por el mismo, invaden el resto del aparato digestivo, causando una fuerte y peligrosa infección), lo duro fue el proceso y los intensos dolores que este hombre sufrió, el mismo ni siquiera se enfermaba con frecuencia, era lo que le llamaban "un roble" (era inquebrantable); "esa persona muy especial" compartió tiempo valioso junto a él, y participaron de varias actividades que tenían en común durante su adolescencia.

Era dueño de una humilde y pequeña Calera, la cual llevaba por nombre su mismo apodo "Calera Coyote", dejó una familia totalmente deshecha, afectados principalmente: su esposa, su hijo menor de tan sólo 8 años, y su hijo mayor (en este caso "la persona muy especial" también llamado Jorge).

Le gustaba mucho disfrutar de actividades recreativas y de la caza, así como compartir junto a sus conocidos fumando un buen puro, en una tarde calurosa recordando tiempos pasados, todos siempre acordaron que tenía un sentido del humor único.

Murió de madrugada, sólo, en una fría camilla de hospital, talvés (no se sabe), acompañado de dolores intensos o agudos, espero que pocos sufran de una muerte tan horrenda, aunque lamentablemente nadie pueda escoger su final.

Yo sólo le pude decir a su hijo el día del funeral, estas palabras:

Se que cualquier cosa que te diga, no podrá alivianar el dolor que sientes en este momento, ni el luto a seguir, pero quiero recordarte para consuelo: "Qué en ese ataúd ya no hay nada, está lleno sólo de carne y huesos", él no está allí, más bien está contigo, y siempre será así: Mientras tu lo recuerdes.

Si hablas con él cada día y lo recuerdas: ¡Nunca morirá!



Adjunto esta dedicatoria que no publicaré jamás oficialmente en un libro, solamente será: Para el que quiera compartirlo con nosotros:


Solamente una vez…

Amable con los suyos,
ermitaño e indomable,
era el rey de la calera,
vigilante, siempre en pie.

Mil aventuras cargaba en sus bolsas,
cien conocidos, todos de a una vez,
su pueblo, rústico, palidecido,
por el paso del tiempo,
del mismo olvido.

Él lo adoraba…
narraba sus historias
con los ojos llenos de luz,
recordaba su sonrisa sincera,
y sus comentarios…
muchas veces con un sin fin.

Un "Coyote", por muchos así conocido,
transitando por sus calles,
siempre agitado, muy ocupado,
luchando por lo suyo,
y por su territorio.

Ahora extrañado por todos,
repetidamente llorado,
murió en la batalla de su vida;
¡Murió el amigo, murió un padre!,
simplemente murió…

No quedó más que pedir
en el lienzo de letanías:
"Quiero tenerlo frente a mí
solamente una vez"…
para decirle en mi sonido: ¡Que lo amo!,
y que me espere,
porque con él, yo me reuniré.​

Autora:
Pío.


Dedicado a la muerte de
Jorge Guerrero Fernández,
Calera Coyote (Costa Rica).
12-sep-2007

Poetisa gran dedicatoria y homenaje a ese hombre y porsupuesto con una gran poesia que realmente me ha encantado si que sentiste mucho su partida que te puedo decir mucha melancolia pero hermosa poesia saludos y animo que el dolor se vaya.
 
Francisco Iván Pazualdo;1123134 dijo:
Poetisa gran dedicatoria y homenaje a ese hombre y porsupuesto con una gran poesia que realmente me ha encantado si que sentiste mucho su partida que te puedo decir mucha melancolia pero hermosa poesia saludos y animo que el dolor se vaya.


Iván:
Es un honor que dedicaras tu tiempo, y que de paso te agradada lo que escribí.

Aparte de estar ubicado en este foro (debido a que trata de la muerte de alguien), también se merece este lugar, ya que cuando el padre o madre de una persona a la que aprecio, muere: Recuerdo que se avecina ese dolor para mí, cuando deba pasar por el proceso de la pérdida de mis propios padres.

Saludes compañero.
 
buena textura afectiva y tenes habilidad
 
Ligia Calderón Romero;1210520 dijo:
Mi estimada unos muy sentidos versos, un gran homenaje y un buen trabajo que supongo esa amiga valora grandemente.

Me ha dado gusto pasearme entre tus letras, aún cuando estos versos son tristes, pues con todo y sus melancolías encierran gran belleza.

Ligia, gracias por tu visita, y agradada por tu comentario te saludo.
:::hug:::
 
ppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppp
 
Última edición por un moderador:
Mariana B. Rivas Garabán;1295343 dijo:
Pío,

Quisiera que alguien me hubiese dicho un par de palabras, como esas que le dijiste a tu amigo, en ese momento, cuando murió mi padre. Eres una gran amiga y lo que expones acá es la mayor muestra de ello.

El comentario, la biografía, y el poema, han sido una gran mezcla, recordé que para ser poeta no es necesario ser conocedor y hundirse en técnicas, sino, sólo basta sentir (yo, parafraseando palabras de un nuevo amigo).

Es admirable tu gesto para con ¨esa persona especial¨, se nota que es muy importante para ti. Cuando uno vive la muerte del padre, se da cuenta quiénes son verdaderos amigos.

Abrazos,

Mariana Rivas Garabán


Y yo quisiera que Venezuela estuviese en la sala de mi casa, para correr a darle mi primer abrazo sincero a quien me dijo éstas hermosas palabras.

Hasta pronto.
 

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