Solaz interior

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Imagen de Internet

Y entre el fragor y el estruendo
cubrí mis oídos de los gritos
en un gesto de desesperación.

En mi mundo interior surgió

una figura esplendorosa
adueñándose de mi ensoñación.

Escuché el silencio interno
no obstante el ruido alrededor,
la violencia y la enajenación.

Figura enigmática que me habló,
me calmó llenándome de alegría,
me completó y me hizo vibrar.

Tan refulgente como el sol,
su cara no atiné a distinguir
y por eso le pregunté su nombre.

Calma, tranquilidad era su nombre.
Lenta y dulcemente me atrajo hacia sí
tomando mi rostro entre sus manos.

Cerré los ojos enrojecidos y llorosos
en un afán de percibir con más claridad
la dulzura del momento.



Un beso colocó en mis labios
haciendo latir mi corazón,
y me devolvió la vida perdida.

Beso dulce, beso amoroso y vital;
beso trémulo, beso que reconocí.
Le pregunté otra vez su nombre…

Entre la luz cegadora me miré
en unos ojos ya conocidos:
su nombre era el tuyo.

¡Asombrada, descubrí que eras tú!


Evocadoras letras y halagadoras a ese amor que llena de paz y sosiego el corazón.
 
Muchas gracias, mi querido amigo Luzyabsenta, una gran alegría que te haya gustado, un gozo tu comentario y tu presencia en mi sencillo poema. Recibe un abrazo cariñoso y un beso.

Es interesante adentrarse en una nueva
lectura de esta inspiradora obra. A la vez
agradezco tu amable respuesta para mi
comentario.
saludos siempre sinceros de luzyabsenta
 

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