mariano dupont
Poeta fiel al portal
Qué memoria amasada de recuerdos, y qué malos recuerdos tan faltos de consuelo. Qué brazo orgulloso y desafiante con el gesto fijo y arrogante...qué porte tan viril y qué irrespetuoso con la muerte.
Qué brillo de cristales en los ojos del cuchillero.
Qué angustia y qué valor en las madres que han parido a los temererarios que todavía no yacen muertos.
Que firmes las amantes cuando descansan entre sus piernas.
Qué dolor candente cuando muerde la culebra del acero....¡está tan fria la noche!...¡está tan seria la Luna! y a la muerte la está esperando el lucero.
Qué profundo es el pozo del sepulcro sin agua bendita y sin mano que lo bendiga.
Qué intensa es la soledad del malevo que se murio solo en la vereda.
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Qué brillo de cristales en los ojos del cuchillero.
Qué angustia y qué valor en las madres que han parido a los temererarios que todavía no yacen muertos.
Que firmes las amantes cuando descansan entre sus piernas.
Qué dolor candente cuando muerde la culebra del acero....¡está tan fria la noche!...¡está tan seria la Luna! y a la muerte la está esperando el lucero.
Qué profundo es el pozo del sepulcro sin agua bendita y sin mano que lo bendiga.
Qué intensa es la soledad del malevo que se murio solo en la vereda.
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