Amargo el todo que ha de cambiar.
Insano y odio, no hay calma ni paz.
Litigaré entre las glorias
Infinitas astucias,
entrañables historias.
Perdida conexión que en mis lazos encuentro,
mascarada en triste desolación,
surge una atribuida desilusión
que me reclama desde muy dentro.
Efímera solicitud retorcida y vil
que borra mis pensamientos,
enciende plateado ese candil
de emociones y remordimientos.
Legajo de sentencia senil
de las vagas ocurrencias emergidas,
física, hoy sucia y ruin
que en polvo esparce mis despedidas.
Sin boca, y al sentir requiero hambre;
sin sólidas creencias procuro la fe;
le canto al cuervo en el alambre
que su deidad me instruya y me la dé.
Pérfida intacta de sobriedad,
Alma mía de astucia perdida.
Tú vistes blancos de santidad
y yo un dilema con insignia atrevida.
Miento a tus ojos y a tu espejo
y sin embargo yo te protejo.
Arritmia en mis manos y mis reflejos,
por ósculos que pido en tus festejos.
Vestido de negro, con copa y capa
bebiendo hasta el más puro incienso,
negro cenizo que lleva tus tropas
y augura la gloria y de mi ser la patria.
En escritos de muerte despido el sentido.
En memorias ocultas transcribo mis versos.
En rituales sagrados oculto mis luces.
En cordiales desdichas testigo tus besos.
yo te acompaño
Santísima Muerte VIII /04/2009
Relatos de Inframundo
Insano y odio, no hay calma ni paz.
Litigaré entre las glorias
Infinitas astucias,
entrañables historias.
Perdida conexión que en mis lazos encuentro,
mascarada en triste desolación,
surge una atribuida desilusión
que me reclama desde muy dentro.
Efímera solicitud retorcida y vil
que borra mis pensamientos,
enciende plateado ese candil
de emociones y remordimientos.
Legajo de sentencia senil
de las vagas ocurrencias emergidas,
física, hoy sucia y ruin
que en polvo esparce mis despedidas.
Sin boca, y al sentir requiero hambre;
sin sólidas creencias procuro la fe;
le canto al cuervo en el alambre
que su deidad me instruya y me la dé.
Pérfida intacta de sobriedad,
Alma mía de astucia perdida.
Tú vistes blancos de santidad
y yo un dilema con insignia atrevida.
Miento a tus ojos y a tu espejo
y sin embargo yo te protejo.
Arritmia en mis manos y mis reflejos,
por ósculos que pido en tus festejos.
Vestido de negro, con copa y capa
bebiendo hasta el más puro incienso,
negro cenizo que lleva tus tropas
y augura la gloria y de mi ser la patria.
En escritos de muerte despido el sentido.
En memorias ocultas transcribo mis versos.
En rituales sagrados oculto mis luces.
En cordiales desdichas testigo tus besos.
yo te acompaño
Santísima Muerte VIII /04/2009
Relatos de Inframundo
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