J.A.Polo
Poeta fiel al portal
Soledad infinita, ¡ay de mí! deja el pasado de noches tristes y ven al presente de oscuridad latina.
Que más quisiera hacer eso, pero no puedo porque aún sigues en mis pensamientos.
No, no, no y mil veces no! El pasado es para los muertos y tú estás tan viva en mi corazón que a veces, sin nadie a quien llorar, exclamo mi petenera en la noche marchita de la hulla.
Si lo se y lo tengo muy presente, pero no puedo olvidar todo lo que me hicieron años atrás y la soledad que hoy estoy viviendo me ha hecho madurar, pero dime, acaso.. ¿tú me vas a ayudar?
Ayudarte.. ¿A qué pretendes mi ayuda? Mi triste pluma de plomo no envidia los sones dorados que trajo tu marcha, ni los pétalos desalmados que envidiaron aquellos momentos, sólo quiere olvidar y envidiar a la tercera persona del singular que tú tan afablemente invitaste a partir. ¡Cuantas lunas rociadas de almidón besaron mi almohada para adornarla de lágrimas! ¿recuerdas?
El recuerdo a nada me lleva. Esto me esta enseñando la vida, será mejor recoger mis penas,dolores,y malos sufrimientos y emprender el camino hacia donde el destino tiene su guarida. Tal como lo debes hacer tú, que el presente nos invita a olvidar los crueles dias del ayer.
Pienso, lloro, añoro y existo, y a pesar de todo esto sólo me cabe pensar; con todos mis sentidos anidados en mi balcón, nadie sabrá que soy olvidado en un rincón. ¡Ay de mí!
Que más quisiera hacer eso, pero no puedo porque aún sigues en mis pensamientos.
No, no, no y mil veces no! El pasado es para los muertos y tú estás tan viva en mi corazón que a veces, sin nadie a quien llorar, exclamo mi petenera en la noche marchita de la hulla.
Si lo se y lo tengo muy presente, pero no puedo olvidar todo lo que me hicieron años atrás y la soledad que hoy estoy viviendo me ha hecho madurar, pero dime, acaso.. ¿tú me vas a ayudar?
Ayudarte.. ¿A qué pretendes mi ayuda? Mi triste pluma de plomo no envidia los sones dorados que trajo tu marcha, ni los pétalos desalmados que envidiaron aquellos momentos, sólo quiere olvidar y envidiar a la tercera persona del singular que tú tan afablemente invitaste a partir. ¡Cuantas lunas rociadas de almidón besaron mi almohada para adornarla de lágrimas! ¿recuerdas?
El recuerdo a nada me lleva. Esto me esta enseñando la vida, será mejor recoger mis penas,dolores,y malos sufrimientos y emprender el camino hacia donde el destino tiene su guarida. Tal como lo debes hacer tú, que el presente nos invita a olvidar los crueles dias del ayer.
Pienso, lloro, añoro y existo, y a pesar de todo esto sólo me cabe pensar; con todos mis sentidos anidados en mi balcón, nadie sabrá que soy olvidado en un rincón. ¡Ay de mí!