Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Por qué te encuentras tan cercana?,
¿por qué siento tu aliento?,
¿por qué tu regazo es mi arrullo?,
¿por qué me envuelvo en tu hálito?,
¿por qué no puedo sustituirte?
que fácil se desliza la pluma
al pronunciar tu nombre,
que fuerte golpea tu nombre
en mis sienes ya con canas,
que eterno se transforma tu espacio
en mis hábitos cotidianos,
abrazo tu silueta gélida,
en mis nichos lúgubres y fríos,
no escabullo tu presencia,
pues..... me agrada,
pero, no te apoderes de todo mi tiempo,
pero, no te impongas en todo mi espacio,
que deseo compartirlo sin restricciones,
que contento añoro el aroma
de unos labios rojos,
que no es fácil sostenerte en mis hombros,
que es difícil caminar sólo con tu sombra.
En estas letras no he querido nombrarte,
porque espero ahuyentarte,
aunque sea por un instante,
para exorcizarme de tus encantos,
para confabularme con mis cuentos,
que contados ni te extrañan,
que imaginados me deslumbro
no dejando ver tu silueta,
sutil y provocadora.
Con arpegios encantados
quieres endulzar mi cerebro,
para engañar mis deseos,
para adormecer mis delirios,
para carecer de utopías,
que se atropellan por salir,
por la compañía que espero,
pero sigues ahí........, perenne,
sin poder domesticarte,
sin augurar dantescas danzas,
en camastros añorados,
de sinuosas complacencias,
de éxtasis desenfadados,
que se ciñen con locura
en un laaaaaargo y dolido tango,
cansado he quedado
por mostrarte con destellos
por si así quedas ciega,
para asumir el control
de cuando estés cerca......
¿por qué siento tu aliento?,
¿por qué tu regazo es mi arrullo?,
¿por qué me envuelvo en tu hálito?,
¿por qué no puedo sustituirte?
que fácil se desliza la pluma
al pronunciar tu nombre,
que fuerte golpea tu nombre
en mis sienes ya con canas,
que eterno se transforma tu espacio
en mis hábitos cotidianos,
abrazo tu silueta gélida,
en mis nichos lúgubres y fríos,
no escabullo tu presencia,
pues..... me agrada,
pero, no te apoderes de todo mi tiempo,
pero, no te impongas en todo mi espacio,
que deseo compartirlo sin restricciones,
que contento añoro el aroma
de unos labios rojos,
que no es fácil sostenerte en mis hombros,
que es difícil caminar sólo con tu sombra.
En estas letras no he querido nombrarte,
porque espero ahuyentarte,
aunque sea por un instante,
para exorcizarme de tus encantos,
para confabularme con mis cuentos,
que contados ni te extrañan,
que imaginados me deslumbro
no dejando ver tu silueta,
sutil y provocadora.
Con arpegios encantados
quieres endulzar mi cerebro,
para engañar mis deseos,
para adormecer mis delirios,
para carecer de utopías,
que se atropellan por salir,
por la compañía que espero,
pero sigues ahí........, perenne,
sin poder domesticarte,
sin augurar dantescas danzas,
en camastros añorados,
de sinuosas complacencias,
de éxtasis desenfadados,
que se ciñen con locura
en un laaaaaargo y dolido tango,
cansado he quedado
por mostrarte con destellos
por si así quedas ciega,
para asumir el control
de cuando estés cerca......