VICTOR SANTA ROSA
Poeta fiel al portal
SOLEDAD.
El grito de la ausencia anunció tu partida,
mi corazón doliente sollozó en tu regazo,
buscando en ti un aliciente a su herida,
quedóse en la distancia pedazo a pedazo.
Pasaste por mi vida cual raudo torbellino,
como mágica ilusión que llega y se va
y en agitado tropel emprendo mi camino,
buscando el infinito sin poderte encontrar.
¡Oh! mi dulce calvario, mi tierna agonía,
cuánto duele el amor si la amada no está
y es que llorar no es cobardía,
es desahogo del alma que sabe amar.
Nostalgia sublime de amor imposible,
tormentosa marea que nos suele arrastrar
y cual férreo velero de lucha imbatible,
surcaré el sufrimiento y te podré alcanzar.
Estrecharé a mi cuerpo tu etérea silueta,
apretaré mis brazos para no dejarte escapar,
que mi vida sin ti, es frágil marioneta,
un cuerpo sin alma que morirá si no estas.
CUANTO AÑORO TU PRESENCIA
Tan sola y triste esta mi alma en el exilio,
el frío de tu ausencia taladra mi corazón,
me es indiferente el paso del tiempo en mi hastío
y ha perdido mi vida toda ilusión.
El delirio de tu presencia me es dulce calvario ,
el recuerdo de tu sonrisa me es tierna agonía,
es que te amo tanto y a pesar de la lejanía
siento en mi boca la dulzura de tus labios.
Cuando el viento sopla y acaricia mi cuerpo,
me es remembranza del terciopelo de tus manos,
que con ternura convierten en oasis mi desierto,
resucitando en mi, tus recuerdos ya lejanos.
Tu presencia en mi vida es lo que añoro,
no he perdido la fe de nuestro encuentro
y es que en mi pobreza tu amor es mi tesoro,
el aliciente divino que alivia mi tormento.
MI ADIOS. . . . . . .
Sumido en la desesperación por mi partida.
me llevo el recuerdo de nuestro amor,
y aunque mi alma se resista a esta despedida,
el néctar de tus besos mitiga mi dolor.
Me voy quizá muy lejos a conquistar la soledad,
se van conmigo tu ternura, tus vivencias,
del fondo de mi alma jamás te podré apartar
y el delirio de tu presencia mitigará mis tristezas.
En los grises momentos de tu ausencia,
llegarán a mi mente cual delicados vientos,
el perfume de tu cuerpo, cual preciada esencia,
aliviando mi dolor, mitigando mis tormentos.
Mis ilusiones cual delicadas ofrendas penitentes,
se postran ante ti, implorando no me olvides,
y a pesar de mis sufrimientos inclementes,
estas dentro de mí, el aposento donde vives.
Me despido amor, que es largo mi camino,
ni la distancia ni el tiempo me harán olvidar,
me llevo tu recuerdo que ilumina mi destino
y con la fe firme de un día regresar.
Me voy pero te dejo cual fieles centinelas,
dos vástagos de rosa que adornarán tu vida,
fruto de este amor y consuelo en mis quimeras,
cuál diáfanas luces que guiarán mi partida.
El grito de la ausencia anunció tu partida,
mi corazón doliente sollozó en tu regazo,
buscando en ti un aliciente a su herida,
quedóse en la distancia pedazo a pedazo.
Pasaste por mi vida cual raudo torbellino,
como mágica ilusión que llega y se va
y en agitado tropel emprendo mi camino,
buscando el infinito sin poderte encontrar.
¡Oh! mi dulce calvario, mi tierna agonía,
cuánto duele el amor si la amada no está
y es que llorar no es cobardía,
es desahogo del alma que sabe amar.
Nostalgia sublime de amor imposible,
tormentosa marea que nos suele arrastrar
y cual férreo velero de lucha imbatible,
surcaré el sufrimiento y te podré alcanzar.
Estrecharé a mi cuerpo tu etérea silueta,
apretaré mis brazos para no dejarte escapar,
que mi vida sin ti, es frágil marioneta,
un cuerpo sin alma que morirá si no estas.
CUANTO AÑORO TU PRESENCIA
Tan sola y triste esta mi alma en el exilio,
el frío de tu ausencia taladra mi corazón,
me es indiferente el paso del tiempo en mi hastío
y ha perdido mi vida toda ilusión.
El delirio de tu presencia me es dulce calvario ,
el recuerdo de tu sonrisa me es tierna agonía,
es que te amo tanto y a pesar de la lejanía
siento en mi boca la dulzura de tus labios.
Cuando el viento sopla y acaricia mi cuerpo,
me es remembranza del terciopelo de tus manos,
que con ternura convierten en oasis mi desierto,
resucitando en mi, tus recuerdos ya lejanos.
Tu presencia en mi vida es lo que añoro,
no he perdido la fe de nuestro encuentro
y es que en mi pobreza tu amor es mi tesoro,
el aliciente divino que alivia mi tormento.
MI ADIOS. . . . . . .
Sumido en la desesperación por mi partida.
me llevo el recuerdo de nuestro amor,
y aunque mi alma se resista a esta despedida,
el néctar de tus besos mitiga mi dolor.
Me voy quizá muy lejos a conquistar la soledad,
se van conmigo tu ternura, tus vivencias,
del fondo de mi alma jamás te podré apartar
y el delirio de tu presencia mitigará mis tristezas.
En los grises momentos de tu ausencia,
llegarán a mi mente cual delicados vientos,
el perfume de tu cuerpo, cual preciada esencia,
aliviando mi dolor, mitigando mis tormentos.
Mis ilusiones cual delicadas ofrendas penitentes,
se postran ante ti, implorando no me olvides,
y a pesar de mis sufrimientos inclementes,
estas dentro de mí, el aposento donde vives.
Me despido amor, que es largo mi camino,
ni la distancia ni el tiempo me harán olvidar,
me llevo tu recuerdo que ilumina mi destino
y con la fe firme de un día regresar.
Me voy pero te dejo cual fieles centinelas,
dos vástagos de rosa que adornarán tu vida,
fruto de este amor y consuelo en mis quimeras,
cuál diáfanas luces que guiarán mi partida.