***QueeN Ginevra***
Poeta adicto al portal
Soledad y silencio.
Por las nubes marmóreas viaja mi sentir,
todas las mareas de pensamientos inmensos
todas las corazonadas de acontecimientos,
cada intento de sonrisas y fe fingir.
Entre las aguas del rio se ahogan los gestos
de cada uno de mis rostros falsos y ciegos,
cada uno de mis anhelos mueren perdidos
en el bosque de la luz de las desidias de Dios.
Palabras, frases y verbos fallecen en la luna,
mis sueños son pesadillas de humo blanco;
cada deseo es una gota de sangre que seco
con mis propios labios, de mi propia herida.
Los sonidos no son las voces de ángeles,
voces de personas o de malditos duendes;
el silencio es el que guarda aquel dios
que no escucha mis plegarias cansadas.
Silencio eterno, eterno silencio de vidas y latidos,
voces que prevalecen pues no están gastadas,
palabras lúgubres y sentidas, reales y muertas
que desdichadas vagan por las nubes marmóreas.
Soledad, eterna mensajera y brillante enemiga,
paraíso de muerte, sangre, dolor y tranquilidad;
gobernante de mi ser, profilaxis de mi humor,
soledad princesa de el silencio, del eterno silencio.
Por las nubes marmóreas viaja mi sentir,
todas las mareas de pensamientos inmensos
todas las corazonadas de acontecimientos,
cada intento de sonrisas y fe fingir.
Entre las aguas del rio se ahogan los gestos
de cada uno de mis rostros falsos y ciegos,
cada uno de mis anhelos mueren perdidos
en el bosque de la luz de las desidias de Dios.
Palabras, frases y verbos fallecen en la luna,
mis sueños son pesadillas de humo blanco;
cada deseo es una gota de sangre que seco
con mis propios labios, de mi propia herida.
Los sonidos no son las voces de ángeles,
voces de personas o de malditos duendes;
el silencio es el que guarda aquel dios
que no escucha mis plegarias cansadas.
Silencio eterno, eterno silencio de vidas y latidos,
voces que prevalecen pues no están gastadas,
palabras lúgubres y sentidas, reales y muertas
que desdichadas vagan por las nubes marmóreas.
Soledad, eterna mensajera y brillante enemiga,
paraíso de muerte, sangre, dolor y tranquilidad;
gobernante de mi ser, profilaxis de mi humor,
soledad princesa de el silencio, del eterno silencio.