pedro manuel peñuela g
Poeta recién llegado
Tu que mes escupes en la piel
Y no me dejas de querer
Que despiertas mis miserias humanas
Y te burlas de mí con tantas ganas...
Tu la que cada viernes en la noche me acompaña
Descalzo a tomar el vino...
Alzando copas por todo aquel que esta y por otros tantos
Que ya no están y siguieron su destino
Con tu saliva envenenada tus caricias no deseadas
Quitándome espacios llenando vacíos
Haciéndome el amor con esta sensación, olor o sabor a Hastío
Tu pintándome la cama
De lirios y girasoles
Encendiéndome en la noche
Luces y faroles
De tu maldita compañía
Estas aquí para sentirte tan mía
Dueño de tu presencia y pretexto
Soledad tu mi verdadera poesía
Llena de sangre, llena de vida y muerte
Llena de fantasías...
Y así me susurras al oído
Ese así que se que aun no te has marchado y te has ido
Y así, te apareces en mis momentos gloriosos
Para escuchar tu risa para saber de tu cariño devoto
A seguirme acompañando
Con una mano me vas lastimando
Y con la otra me vas curando
Tu maldita Soledad...
Que me secas el llanto y me haces llorar solo al ti pensar
Que me haces la compañía y me reviste de nostalgia y melancolía
Mi Querida Soledad
Silenciosa, callada, sin presencia o deseada Aquí estas
Arrimándonos al silencio, a la calidez de los pensamientos
A lo absurdo de los recuerdos, a la carcajada disonante
Tu mi maldita y querida Soledad arrebatante.
En mis instantes más aberrantes
Eres el equilibrio de mi cordura,
La razón de mi locura y amargura
Al estar tan atado a tenerte,
Este pesar este deseo de no sentirte
Pero de vez en cuando verte Soledad.
Y no me dejas de querer
Que despiertas mis miserias humanas
Y te burlas de mí con tantas ganas...
Tu la que cada viernes en la noche me acompaña
Descalzo a tomar el vino...
Alzando copas por todo aquel que esta y por otros tantos
Que ya no están y siguieron su destino
Con tu saliva envenenada tus caricias no deseadas
Quitándome espacios llenando vacíos
Haciéndome el amor con esta sensación, olor o sabor a Hastío
Tu pintándome la cama
De lirios y girasoles
Encendiéndome en la noche
Luces y faroles
De tu maldita compañía
Estas aquí para sentirte tan mía
Dueño de tu presencia y pretexto
Soledad tu mi verdadera poesía
Llena de sangre, llena de vida y muerte
Llena de fantasías...
Y así me susurras al oído
Ese así que se que aun no te has marchado y te has ido
Y así, te apareces en mis momentos gloriosos
Para escuchar tu risa para saber de tu cariño devoto
A seguirme acompañando
Con una mano me vas lastimando
Y con la otra me vas curando
Tu maldita Soledad...
Que me secas el llanto y me haces llorar solo al ti pensar
Que me haces la compañía y me reviste de nostalgia y melancolía
Mi Querida Soledad
Silenciosa, callada, sin presencia o deseada Aquí estas
Arrimándonos al silencio, a la calidez de los pensamientos
A lo absurdo de los recuerdos, a la carcajada disonante
Tu mi maldita y querida Soledad arrebatante.
En mis instantes más aberrantes
Eres el equilibrio de mi cordura,
La razón de mi locura y amargura
Al estar tan atado a tenerte,
Este pesar este deseo de no sentirte
Pero de vez en cuando verte Soledad.