Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
Todavía puedo oler tu aroma,
todavía me siento dormida en tus brazos,
aun me despierto buscando tus labios,
y en la penumbra de la noche
solo Dios sabe cuanto te llamó.
Aún siento tu piel ardiente en mis dedos,
aún no me deshago de tu último regalo,
sigo visitando los sitios aquellos
que tantas veces cobijaron discretos
nuestros furtivos encuentros amándonos.
Pesa tanto sentimiento guardado,
se cimbra el corazón
cuando con sollozos inundó mi cuarto,
por que amándote tanto,
debo vivir la soledad
que me has dejado.
Sarcófago de soledad,
tan frío, tan hiriente
que me has heredado;
pesa el sentimiento
y se revuelve frenéticamente
al saber que no ira a ningún lado,
soledad es lo que me ha quedado.
Mary C. López
Última edición: