danie
solo un pensamiento...
La lumbrera de la soledad
roza mi mejilla.
Me acaricia con sus manos
labradoras de flores de calcita;
me consuela con su canto
de caja musical sin melodía;
me mira con sus ojos
de ruiseñores del lodo;
me abraza con su piel
de alboradas macizas.
¡La soledad es quién vela por mí,
durante todo el día!
Y en las noches
recoge las lágrimas de la luna,
como un lenitivo para mi sombra herida.
Lloros y suspiros que residen
en la vida confinada
a mis aposentos vacíos.
¡¡¡Oh, Soledad!!! Fiel amiga
de mi llanto nocturno
en las noches marchitas.
Mientras, ella, siga acá,
sentada al lado mío
y me consuele
con sus palabras residuos de glorias,
simientes de abulia,
mis esperanzas seguirán bebiendo del suicidio
de mi sangre que se lanzó de la cornisa
a un abismo
de gargantas engullidoras de destinos.
roza mi mejilla.
Me acaricia con sus manos
labradoras de flores de calcita;
me consuela con su canto
de caja musical sin melodía;
me mira con sus ojos
de ruiseñores del lodo;
me abraza con su piel
de alboradas macizas.
¡La soledad es quién vela por mí,
durante todo el día!
Y en las noches
recoge las lágrimas de la luna,
como un lenitivo para mi sombra herida.
Lloros y suspiros que residen
en la vida confinada
a mis aposentos vacíos.
¡¡¡Oh, Soledad!!! Fiel amiga
de mi llanto nocturno
en las noches marchitas.
Mientras, ella, siga acá,
sentada al lado mío
y me consuele
con sus palabras residuos de glorias,
simientes de abulia,
mis esperanzas seguirán bebiendo del suicidio
de mi sangre que se lanzó de la cornisa
a un abismo
de gargantas engullidoras de destinos.