Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
SOLEDAD.
Amante a deshoras,
que me robas las horas,
llenando de vacío el tiempo,
que me envuelve en ti.
No te llamo y apareces
de repente y sin avisar,
me vienes a buscar
con tú talante indiferente.
Busco calores en llamas,
que salen de las manos,
que no tienen fuego,
ni acarician con brasas.
Compartimos piso,
vives en todas las habitaciones,
me dejas mi espacio en los armarios,
eres dueña hasta del baño.
No me da miedo el conocerte,
sino el vivir en ti,
porque de tanto nombrarte,
ya llevas mis apellidos.
Has conseguido la ingrata satisfacción,
de tenerte devoción, porque tú
muchas veces eres la única amiga,
que me queda en esta vida.
Si te vas a quedar conmigo,
muere en mí, soledad,
porque sólo soy para ti,
tú obligado amigo.
Amante a deshoras,
que me robas las horas,
llenando de vacío el tiempo,
que me envuelve en ti.
No te llamo y apareces
de repente y sin avisar,
me vienes a buscar
con tú talante indiferente.
Busco calores en llamas,
que salen de las manos,
que no tienen fuego,
ni acarician con brasas.
Compartimos piso,
vives en todas las habitaciones,
me dejas mi espacio en los armarios,
eres dueña hasta del baño.
No me da miedo el conocerte,
sino el vivir en ti,
porque de tanto nombrarte,
ya llevas mis apellidos.
Has conseguido la ingrata satisfacción,
de tenerte devoción, porque tú
muchas veces eres la única amiga,
que me queda en esta vida.
Si te vas a quedar conmigo,
muere en mí, soledad,
porque sólo soy para ti,
tú obligado amigo.
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