Sofía Valera
Poeta recién llegado
No se halla esta soledad
que parece un río sin peces,
que se asemeja a un cielo
donde no hay sol ni arcoíris,
ni gaviotas ni estrellas ni luna,
tiene un zapatito de cristal,
un desayuno con una taza de té,
la mitad de un corazón quebradizo
y una mano que empuña vacía.
Qué largas se me hacen las horas
cuando intento escribir con sentido,
pero mis mejillas se mojan de sal, y mis
ojos se pierden allá a lo lejos.
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