roberto reyes guadron
Poeta recién llegado
Nadie canta
en el silencio del alma,
nadie ríe
para confundir la vida,
todos vivimos
en el crisol de la locura.
Un rostro apagado,
ojeras de largo invierno,
espejos del alma,
un tanto silente,
aturdida,
atormentada
en el caldero de los años.
Fue fresca y lozana
como maicillo en flor
ahora marchita, extraviada
sin excusas divergentes,
sin justificaciones divinas.
solo el presente
conquistando día a día
nuevas espinas
en el purgatorio frio
de ilustres pensamientos.
Animas eternas
que vuelan y se escapan
en noches eternas
ausentes de un beso.
en el silencio del alma,
nadie ríe
para confundir la vida,
todos vivimos
en el crisol de la locura.
Un rostro apagado,
ojeras de largo invierno,
espejos del alma,
un tanto silente,
aturdida,
atormentada
en el caldero de los años.
Fue fresca y lozana
como maicillo en flor
ahora marchita, extraviada
sin excusas divergentes,
sin justificaciones divinas.
solo el presente
conquistando día a día
nuevas espinas
en el purgatorio frio
de ilustres pensamientos.
Animas eternas
que vuelan y se escapan
en noches eternas
ausentes de un beso.