Carmen Alvarado
Poeta recién llegado
Quien diría que el alma pesa tanto que hasta cargarla es exhausto
y que el kilometraje de tus labios enredaron mi lengua al pasado.
Con un Cabernet Sauvignon entre mis manos, sé que
la profundidad se mide cuando tropezamos
Y caemos lentamente hasta observar nuestra propia caída de 180 grados
Quien diría que nuestros huesos oxidados se montaron en el podio para desvanecer frente a todos
que la cascada del veneno provenía de tu aliento y yo la saboreaba amargamente
gota a gota
En aquel cuadro desfiguro el amor con tu silueta
y diseño con píxeles sagrados
la soledad de mi interior
para no retenerte más en el espacio vacío
Quien diría que me revolcaría entre los mares de magdalenas
Triste, sola
afirmando que los diamantes eran conservados por musas romanas que delineaban deliciosamente las ciudades de los amantes.
y que el kilometraje de tus labios enredaron mi lengua al pasado.
Con un Cabernet Sauvignon entre mis manos, sé que
la profundidad se mide cuando tropezamos
Y caemos lentamente hasta observar nuestra propia caída de 180 grados
Quien diría que nuestros huesos oxidados se montaron en el podio para desvanecer frente a todos
que la cascada del veneno provenía de tu aliento y yo la saboreaba amargamente
gota a gota
En aquel cuadro desfiguro el amor con tu silueta
y diseño con píxeles sagrados
la soledad de mi interior
para no retenerte más en el espacio vacío
Quien diría que me revolcaría entre los mares de magdalenas
Triste, sola
afirmando que los diamantes eran conservados por musas romanas que delineaban deliciosamente las ciudades de los amantes.
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