Felipe Antonio Santorelli
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la huerta de mi tía hay gallos y gallinas. Lo que acaba de pasar, hace nada, justo ahorita, me dejó alegre y un tanto pensativo.
Un gallo monta una gallina, la pobre se resiste, más no puede deshacerse del villano violador. Pero hay una gallina que, viendo el altercado, corre presto hacia la escena y le asesta picotazos en el pecho al bravucón.
El gallo adolorido salta, liberando a su víctima, acto seguido, las dos gallinas ponen a correr al machista abusador, a picotazo limpio.
Un gallo monta una gallina, la pobre se resiste, más no puede deshacerse del villano violador. Pero hay una gallina que, viendo el altercado, corre presto hacia la escena y le asesta picotazos en el pecho al bravucón.
El gallo adolorido salta, liberando a su víctima, acto seguido, las dos gallinas ponen a correr al machista abusador, a picotazo limpio.
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