versos rotos
La poesía es el cristal a través del que miro.
No se olvida el perfume
del cuerpo que te embriagaba,
Ni la voz, que sigue enredada
en los vaivenes del aire que respiras.
No se olvida la clara luz de los ojos,
la humedad sedosa de los labios,
El mapa de la piel, que recorriste
poro a poro y ha impregnado tus manos.
No se olvida la sonrisa que hubo en la boca,
la ternura que hubo en los silencios,
la paciencia que hubo en los insomnios,
la verdad que hubo en la entrega
Solo amé una vez, no se olvida,
se queda como piel cubriéndote cada instante,
cada color, cada luz, ya lo viste en sus ojos,
cada nota, cada voz, ya lo oíste de su boca.
Sólo amé una vez, no se olvida,
pero todavía no alcanzo a entender
porqué pusieron mis actos
tanto empeño en alejarla.
del cuerpo que te embriagaba,
Ni la voz, que sigue enredada
en los vaivenes del aire que respiras.
No se olvida la clara luz de los ojos,
la humedad sedosa de los labios,
El mapa de la piel, que recorriste
poro a poro y ha impregnado tus manos.
No se olvida la sonrisa que hubo en la boca,
la ternura que hubo en los silencios,
la paciencia que hubo en los insomnios,
la verdad que hubo en la entrega
Solo amé una vez, no se olvida,
se queda como piel cubriéndote cada instante,
cada color, cada luz, ya lo viste en sus ojos,
cada nota, cada voz, ya lo oíste de su boca.
Sólo amé una vez, no se olvida,
pero todavía no alcanzo a entender
porqué pusieron mis actos
tanto empeño en alejarla.