Camy
Camelia Miranda
Erijo mis ansias
desde la punta de mis pies
hasta donde me lleve el camino;
sin destino,
ni alforja,
con mi alma de equipaje
y en los bolsillos:
un puño de miel
y la mirada inquieta
bajo mi flequillo.
Tras la puerta,
la alacena queda llena,
las cortinas colgadas
y la última rosa del jardín
sobre la consola;
con la esperanza
de que guarde su fragancia
por si llegaras.
No sé hasta dónde me lleven mis pasos,
respiro y albergo un anhelo.
Sólo sé,
que una mirada tuya
bastará para aferrarme.
(Publicado en Mundo Poesía el 26 de Febrero del 2011)