Himinglaeva
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sólo cenizas quedan
¡Soné volar... volar!
¡Volar tan alto!
¡Llegar...Llegar ¡
¡Llegar tan lejos!
Le otorgue alas a mi osada imaginación.
¡Me creí gaviota, me creí golondrina!
Otras veces viento... otras nubes de suspiros
que se escapan por el cielo libremente
en busca de mis sueños o a causa de mis delirios.
¡Mis alas...mis alas se están secando!
Débilmente aletean sin alejarme de mi destino,
tengo los pies atados a las cadenas de mis
propias convicciones, de las inútiles razones.
¡Como si soñar fuera pecado!
Como si este amor que se hace río desbordado
por mis venas,
e inmensidad en mi corazón
que enaltecía mí alma,
y muchas veces alimentaba mi ilusión.
Hoy me consume, como si...
¡Fuera mi peor castigo!
¡Mi mayor condena!
Siento que me ahogo como si sumergiera
mi cabeza en las profundas aguas
de mis turbulentas pasiones.
Que oprimen mi pecho acortando mí
respiración, debajo del alud de mis deseos.
¡Que me consumen... que me devoran!
Como lo hace el buitre con su presa.
Como el fuego lo consume todo,
dejando sólo de mi un puñado
de cenizas esparcidas
por el viento.
Última edición: