Luis Siguas Paria
Poeta recién llegado
Te conocí y sin saber quien eras te quise dar mis sueños
y te llevé en las alas de mi alma a recorrer el cielo.
Te contemplé hermosa y floreciente, cual flor en primavera
y la abejita de mis ilusiones saciándose en tu néctar.
El mar profundo de tus bellos ojos me invita a un paseo
y en el velero de mis emociones me arriesgo mar adentro.
Tu risa, niña, es mi guía marina, cual faro en el horizonte,
quiero encallar entre tus labios rojos y recorrer sus bordes.
Dime si debo ser mucho más audaz o es pecado desearte,
entenderás, es la pasiós ardiente quemándome la sangre.
No pido más de lo que puedas darme, intenta una palabra,
para empezar a conocer tu vida y entregarte mi alma.
Quiero saber si mis sueños contuigo se cumplen finalmente
o me dará, nena, tu indiferencia el beso de la muerte.
Es la razón por la que hoy me atrevo a abrir mis sentimientos,
si aceptarás mi amor, no digas nada... sólo dame un beso
y te llevé en las alas de mi alma a recorrer el cielo.
Te contemplé hermosa y floreciente, cual flor en primavera
y la abejita de mis ilusiones saciándose en tu néctar.
El mar profundo de tus bellos ojos me invita a un paseo
y en el velero de mis emociones me arriesgo mar adentro.
Tu risa, niña, es mi guía marina, cual faro en el horizonte,
quiero encallar entre tus labios rojos y recorrer sus bordes.
Dime si debo ser mucho más audaz o es pecado desearte,
entenderás, es la pasiós ardiente quemándome la sangre.
No pido más de lo que puedas darme, intenta una palabra,
para empezar a conocer tu vida y entregarte mi alma.
Quiero saber si mis sueños contuigo se cumplen finalmente
o me dará, nena, tu indiferencia el beso de la muerte.
Es la razón por la que hoy me atrevo a abrir mis sentimientos,
si aceptarás mi amor, no digas nada... sólo dame un beso