Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando el Amor vino a verme
vestido como de fiesta
me salvó de la floresta
y su luz pudo encenderme.
Se me dio para entenderme
entre las cosas vanales;
el Amor vino a raudales
con afán de sorprenderme.
Fue sólo Amor el camino
que libre quise y requiero,
el milagro verdadero
que amilagra mi destino...
El fulgor más diamantino
que abre mi pecho a las flores,
el mejor de los sabores
y el calor del mejor vino.
De su futuro perfecto
llevo mi alforja cargada;
con Amor mi madrugada
madruga al son de su afecto.
Se convierte en insurrecto
y en líder resucitado;
el Amor se ha enamorado
y es mi sino predilecto.
Sorbo su fuerza inaudita
y me fermenta por dentro;
el Amor toma mi centro
y la piel que necesita.
Con su verbo me visita
siete veces por semana;
con su aliento me engalana
si vivir me debilita...
Sólo el Amor me infinita.
vestido como de fiesta
me salvó de la floresta
y su luz pudo encenderme.
Se me dio para entenderme
entre las cosas vanales;
el Amor vino a raudales
con afán de sorprenderme.
Fue sólo Amor el camino
que libre quise y requiero,
el milagro verdadero
que amilagra mi destino...
El fulgor más diamantino
que abre mi pecho a las flores,
el mejor de los sabores
y el calor del mejor vino.
De su futuro perfecto
llevo mi alforja cargada;
con Amor mi madrugada
madruga al son de su afecto.
Se convierte en insurrecto
y en líder resucitado;
el Amor se ha enamorado
y es mi sino predilecto.
Sorbo su fuerza inaudita
y me fermenta por dentro;
el Amor toma mi centro
y la piel que necesita.
Con su verbo me visita
siete veces por semana;
con su aliento me engalana
si vivir me debilita...
Sólo el Amor me infinita.