Jorge Buckingham
Poeta recién llegado
Por nada dejaré de abrazar esta piedra,
por más que me obliguen a esconder esa llave,
en el húmedo vestigio de un vuelo particular,
jamás olvidaré las heridas del tiempo.
No hay nadie que pueda vivir mi alegría,
ventilar las dulces canciones del día,
asegurar un futuro de mil escaleras:
un puñado de arena en el mundo.
Es tan difícil pintar estas palabras,
que gritan y no dicen nada;
…y en girasoles de nuevos romances,
las noches se enfrían, agonizan,
no, no, el mar nunca muere.
por más que me obliguen a esconder esa llave,
en el húmedo vestigio de un vuelo particular,
jamás olvidaré las heridas del tiempo.
No hay nadie que pueda vivir mi alegría,
ventilar las dulces canciones del día,
asegurar un futuro de mil escaleras:
un puñado de arena en el mundo.
Es tan difícil pintar estas palabras,
que gritan y no dicen nada;
…y en girasoles de nuevos romances,
las noches se enfrían, agonizan,
no, no, el mar nunca muere.
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