SOLO ES AMARGURA
Y sigo sin pensar en la honradez
que imita con descaro a la falacia,
inmune a la soberbia y la desgracia
causada con profunda dejadez.
Insisto: ¡Qué tamaña estupidez
comete quien se sirve de la audacia
creyéndose su propia perspicacia,
reflejo consumado de idiotez!
Ufano por la vida se pasea
y el mundo se somete a la impostura
del gélido cinismo que alardea.
Dejemos que se vista su figura
de Sancho, de Quijote o Dulcinea.
A fin de cuentas solo es amargura.
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