Ezequiel Paez
Poeta asiduo al portal
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Sólo imagino el aliento de tus besos en la mañana,
estrenando la luz de ese sol que ilumina mi ventana.
Sentado en la cama te imagino desnuda
en ese lado izquierdo que no se arruga,
me levanto imaginando tu sonrisa ilusionada
en ese espejo que no refleja nada.
Sólo imagino nuestra piel encendiendo ese fuego,
calmando la sed de lo que era en principio un juego.
Es tan bello imaginar la fragancia de tu alegría,
soñando que en otra vida siempre eres mía.
Sólo imagino la verdad que hay en tu cintura
y la ternura que calma mi soledad.
Tarde
Sólo imagino las huellas que dejas en todo lo que tocas
y las caricias de tus besos cuando rozas mi boca.
Camino por la calle de la soledad,
escuchando la voz de tu mirada,
respirando el sueño de tu alma enamorada.
Sólo imagino el eco de tu silencio
diciéndome al oído que el sonido que escuché
es la melodía del día en que me enamoré.
Imagino el sabor de tu inocencia distraída
y el aroma de tu presencia,
que me ayuda a seguir con vida.
Es tan hermoso imaginar la calidez de un pensamiento,
esperando ese momento en el que me llenes con tu desnudez.
Sólo imagino una tarde de verano
en la que tú y yo podamos caminar, juntos de la mano.
Noche
Sólo imagino hablando con las miradas que te sobran,
y con los besos furtivos que se te escapan.
Me acuesto imaginando como sería el choque,
de nuestros cuerpos con el amor,
y como sería el cielo cuando calmes mi dolor.
Sólo imagino la noche perfecta,
en la que tú y yo desnudamos nuestras pasiones,
en la que por siempre se funden nuestros corazones.
Es tan precioso imaginar de tu vida, enamorado,
renunciando a todo por estar a tu lado.
Sólo imagino entregándome a tus pies,
y gritando de una vez lo mucho que te quiero.
“Solo imagino” (Mañana, tarde y noche)
MañanaSólo imagino el aliento de tus besos en la mañana,
estrenando la luz de ese sol que ilumina mi ventana.
Sentado en la cama te imagino desnuda
en ese lado izquierdo que no se arruga,
me levanto imaginando tu sonrisa ilusionada
en ese espejo que no refleja nada.
Sólo imagino nuestra piel encendiendo ese fuego,
calmando la sed de lo que era en principio un juego.
Es tan bello imaginar la fragancia de tu alegría,
soñando que en otra vida siempre eres mía.
Sólo imagino la verdad que hay en tu cintura
y la ternura que calma mi soledad.
Tarde
Sólo imagino las huellas que dejas en todo lo que tocas
y las caricias de tus besos cuando rozas mi boca.
Camino por la calle de la soledad,
escuchando la voz de tu mirada,
respirando el sueño de tu alma enamorada.
Sólo imagino el eco de tu silencio
diciéndome al oído que el sonido que escuché
es la melodía del día en que me enamoré.
Imagino el sabor de tu inocencia distraída
y el aroma de tu presencia,
que me ayuda a seguir con vida.
Es tan hermoso imaginar la calidez de un pensamiento,
esperando ese momento en el que me llenes con tu desnudez.
Sólo imagino una tarde de verano
en la que tú y yo podamos caminar, juntos de la mano.
Noche
Sólo imagino hablando con las miradas que te sobran,
y con los besos furtivos que se te escapan.
Me acuesto imaginando como sería el choque,
de nuestros cuerpos con el amor,
y como sería el cielo cuando calmes mi dolor.
Sólo imagino la noche perfecta,
en la que tú y yo desnudamos nuestras pasiones,
en la que por siempre se funden nuestros corazones.
Es tan precioso imaginar de tu vida, enamorado,
renunciando a todo por estar a tu lado.
Sólo imagino entregándome a tus pies,
y gritando de una vez lo mucho que te quiero.
“Y de tanto imaginarte pude ver tu ausencia, donde la esencia del arte no es soñarte, no es pensarte, no es esperarte, no es buscarte, no es acercarte, sino amarte con vehemencia hasta el último suspiro…”
Ezequiel Paez
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