Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos…
Encandilada muy fácil, efímero brillo,
de aquel que se burla del amor y nada quiere.
Se clava mi ancla para no viajar y elevarme...
Son detonantes y desafiantes tus vacíos.
Cada vela encendida va quemando mis dudas,
del sentimiento hay magia mutante al pensamiento.
Pretendí ser cofre dorado de tus secretos
y me convierto sombra de violadas virtudes…
Como te extrañaba en aquel muelle junto al mar,
presintiendo alegría y celestes confidencias.
Y sigo amando las banderas de la esperanza,
sin aprender ni interpretar el lenguaje humano.
Fue demasiado esa aventura osada y amada,
trémulas mis manos escribieron frío esta noche.
Ramiro Deladanza
Nota: el titulo de mi poema es un verso de “Una canción desesperada” de Pablo Neruda
Última edición:
::