G. Sarmiento
Poeta asiduo al portal
Un día, no muy lejano, oirás decir
que unos pocos acudieron al llamado,
que apenas unos cuantos
se ofrecieron a venir,
dejándolo todo y cargando con tanto,
para que otros muchos pudieran vivir.
Oirás decir que sus pasos dejaron
la impronta de lo más sagrado
en una tierra desolada,
cuyo llanto parecía no tener fin.
Que removieron cielos y montañas
para llegar hasta aquí.
Oirás decir que eran la flor y nata
de un universo que vela por sus hijos.
Ellos, los tiernamente queridos,
entraron en tus horas y en tu olvido
para vivir, morir y renacer contigo,
hasta su promesa cumplir.
Un día, no muy lejano, oirás decir
todo lo que hoy te hemos contado
y mucho más, todavía por definir.
Pero ese repicar de campanas,
ese júbilo y esas palmas es por ti...
Los ángeles dorados han venido sólo por ti.
G.S.A.
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