Cuéntame del amor, que tu rana te ha salido mala,
que su querer no ha servido para herir tus labios.
Háblame del sudor, que corre por tu espalda ,
que sus palabras se han encerrado en los armarios.
Vístete sin querer, el corazón con la piel de una rosa,
que los muelles de su somier siguen rechinando.
Mírame, sabes bien, que tu sonrisa es la más hermosa,
que tus ojos y la luna no quieren seguir llorando.
Báñate con el sol, que dibuja tu sombra de la libertad,
que planta semillas en tu corazón para hacerte revivir.
Duérmete con el mar, que el ruido de las olas te despertará,
qué su reloj se parará y empezará la cuenta atrás de su sufrir.
Cállate la boca, que tus manos aún no saben que no quedan caricias
que no quedan madejas que puedan volver a coser tus entrañas.
Quédate con la voz, que te sopla y te recuerda que sólo hay cenizas,
que las piedras del camino te llevarán conmigo si el amor se ensaña.
que su querer no ha servido para herir tus labios.
Háblame del sudor, que corre por tu espalda ,
que sus palabras se han encerrado en los armarios.
Vístete sin querer, el corazón con la piel de una rosa,
que los muelles de su somier siguen rechinando.
Mírame, sabes bien, que tu sonrisa es la más hermosa,
que tus ojos y la luna no quieren seguir llorando.
Báñate con el sol, que dibuja tu sombra de la libertad,
que planta semillas en tu corazón para hacerte revivir.
Duérmete con el mar, que el ruido de las olas te despertará,
qué su reloj se parará y empezará la cuenta atrás de su sufrir.
Cállate la boca, que tus manos aún no saben que no quedan caricias
que no quedan madejas que puedan volver a coser tus entrañas.
Quédate con la voz, que te sopla y te recuerda que sólo hay cenizas,
que las piedras del camino te llevarán conmigo si el amor se ensaña.
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