Yak Mercado
Poeta recién llegado
Dudo que alguna vez lo lea, tampoco es mi intención que lo haga; pero hay veces que debemos mentirnos a nosotros mismos para que duela pero no destruya.
No hay sentimiento más execrable que el de la incertidumbre,
no encuentro, más que en mis nocturnos sueños el temple,
necesario para olvidarte, olvidarme y olvidarnos,
no encuentro medio o manera para asimilar que no estas,
¿Qué le digo a mis noches y mis sueños?
¿Qué escusa invento a la ciudad cuando por ti pregunte?
¿Qué hago con mis besos que eran solo tuyos?
¿Cómo le explico a mi sonrisa que se volverá tristeza?
Acepto que obre mal e individualistamente,
que si fui risa, fue mía y tuya solo en secreto,
que cuando fui luna, fuiste tú la noche que me sostenía en silencio,
y si fui columna es porque fuiste cimiento escondido.
¿Qué le digo a mis alas cuando busquen tu verde cielo?
¿Qué le digo a mi niño interior cuando quiera brincar a tu lado?
¿Qué le contesto al silencio de mi cuarto cuando por ti inquiera?
¿Cuántas canciones habré de cantar para que te vuelvas recuerdo?
Es condena recordar cuando mis palabras caminaron delante de mis actos,
cuando fueran ellas las que bloquearon los caminos,
cuando estas forjaron los cimientos de lo que fuimos,
si fue por ellas que te enamore y te perdí.
¿Cómo limpio las callejuelas de mi alma?
¿Qué le digo a mis alcatraces cuando quieran ser regalo?
¿Cómo excuso tu ausencia cuando mi alma quiera balance?
¿Qué le digo a la razón? Cuando es el corazón el que ha dictado.
No hay sentimiento más execrable que el de la incertidumbre,
no encuentro, más que en mis nocturnos sueños el temple,
necesario para olvidarte, olvidarme y olvidarnos,
no encuentro medio o manera para asimilar que no estas,
¿Qué le digo a mis noches y mis sueños?
¿Qué escusa invento a la ciudad cuando por ti pregunte?
¿Qué hago con mis besos que eran solo tuyos?
¿Cómo le explico a mi sonrisa que se volverá tristeza?
Acepto que obre mal e individualistamente,
que si fui risa, fue mía y tuya solo en secreto,
que cuando fui luna, fuiste tú la noche que me sostenía en silencio,
y si fui columna es porque fuiste cimiento escondido.
¿Qué le digo a mis alas cuando busquen tu verde cielo?
¿Qué le digo a mi niño interior cuando quiera brincar a tu lado?
¿Qué le contesto al silencio de mi cuarto cuando por ti inquiera?
¿Cuántas canciones habré de cantar para que te vuelvas recuerdo?
Es condena recordar cuando mis palabras caminaron delante de mis actos,
cuando fueran ellas las que bloquearon los caminos,
cuando estas forjaron los cimientos de lo que fuimos,
si fue por ellas que te enamore y te perdí.
¿Cómo limpio las callejuelas de mi alma?
¿Qué le digo a mis alcatraces cuando quieran ser regalo?
¿Cómo excuso tu ausencia cuando mi alma quiera balance?
¿Qué le digo a la razón? Cuando es el corazón el que ha dictado.
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