Solo quiero verte a ti.

ADEXFI

Poeta adicto al portal
Hay veces no recuerdo los nombres de las personas,
pero una cara siempre se me olvida.
Sobretodo cuándo conoces tanta gente diferente
a diario y los nombres son raros.

Pero, hay personas que la vez una sola ves en la vida
y jamas las olvidas, por algún gesto excepcional, inusitado.

Generalmente prefería hacer negocios con latinos.
Colombianos, Bolivianos de Santa Cruz o Velez, Brasileños.
Los Turcos, no se; siempre andan en cosas turbias,
ademas no entiendo sus costumbres.
Los iraquíes ni hablar, tienen una mirada
que parecen que quisieran desaparecerte del mapa.

Los chinos todos toscos, sera por su idioma.
Una vez me hizo gracia ver a una joven chinita graciosa...o no?
la vi enseñándo los puños, en un veloz movimiento,
cómo un rayo, a su auto que no arrancaba.
Fue un visaje insólito. Siempre la recuerdo con una sonrisa.

Pero hubo alguien, que me dejo una huella imborrable.
Girceo, un joven brasileño, de apariencia casi angelical,
pelirrojo y de ojos de un raro color metálico, plomizo.

Sosegado, apacible, pacifico.
Raro en comparación con otros brasileños que son más rudos,
la mayoría físico culturistas y que siempre actúan en grupo.
A diferencia de mi entorno, que todos son tan individualistas.

Girceo se quedó como hipnotizado mirando el crucifijo
de mi medalla tipo rosario, que colgaba de mi cuello,
todo echó con brillantes piedrecitas negras.
Se me acercó y me dijo en portugués: Ei, eu gosto da sua medalha
Y vi que el tenía una de oro, que resplandecía en su pecho.

Íbamos a concretar un negocio, pero se vio truncado,
ya que tenía que regresar, con urgencia a Lima.
Me desculpe amigo mas tenho que voltar
urgentemente para o meu país.
Y el me pregunto, pues que aconteció?

Recién lo conocía, así que no pensé, que le afectaría.
Así que le respondí sin mirarle, mientras miraba unos documentos.
Nada, le dije, mi madre está grave, le detectaron leucemia...

Recién nos conocíamos y no esperaba esa reacción,
tan inusual en el mundo de los negocios.
Fue como si hubiese recibido una noticia devastadora.
Tanto que se dejó caer en un sillón, apesadumbrado.
Y agachando la cabeza me dijo:
Lo siento “cara”, eu vou orar por sua mãe hoje à noite.

Una alma de Dios, no la olvidas nunca.
Lo tuve que mirar casi de inmediato,
porque me produjo una paz y un consuelo que
no esperaba recibir, en aquella fría mañana de invierno.

Las Almas de Dios, solo la vez una sola ves en la vida
y jamas las olvidas, por algún gesto enternecedor e inusual.
Del resto, hay veces ni me acuerdo.

Y le dije tocándole el hombro, “que prazer te ver neste dia de Deus”.
Porque tu rostro se parecer al rostro de Jesús en tu crucifijo.
Gracias amigo.

Diferente a mi crucifijo, pero el rostro de Jesús es el mismo.
Parecido al rostro de Girceo, aquel joven brasileño Cristiano.
Que me trajo paz y sedación aquella mañana.

Y le dije sin palabras, obrigado Girceo amigo,
porque hoje eu só quero ver o rosto de Deus.
Y mirando el rostro de Jesús de mi crucifijo, pensé:

Só quero ver Voce
Yo quiero verte solo a ti

 
Última edición:
Hay veces no recuerdo los nombres de las personas,
pero una cara siempre se me olvida.
Sobretodo cuándo conoces tanta gente diferente
a diario y los nombres son raros.

Pero, hay personas que la vez una sola ves en la vida
y jamas las olvidas, por algún gesto excepcional, inusitado.

Generalmente prefería hacer negocios con latinos.
Colombianos, Bolivianos de Santa Cruz o Velez, Brasileños.
Los Turcos, no se; siempre andan en cosas turbias,
ademas no entiendo sus costumbres.
Los iraquíes ni hablar, tienen una mirada
que parecen que quisieran desaparecerte del mapa.

Los chinos todos toscos, sera por su idioma.
Una vez me hizo gracia ver a una joven chinita graciosa...o no?
la vi enseñándo los puños, en un veloz movimiento,
cómo un rayo, a su auto que no arrancaba.
Fue un visaje insólito. Siempre la recuerdo con una sonrisa.

Pero hubo alguien, que me dejo una huella imborrable.
Girceo, un joven brasileño, de apariencia casi angelical,
pelirrojo y de ojos de un raro color metálico, plomizo.

Sosegado, apacible, pacifico.
Raro en comparación con otros brasileños que son más rudos,
la mayoría físico culturistas y que siempre actúan en grupo.
A diferencia de mi entorno, que todos son tan individualistas.

Girceo se quedó como hipnotizado mirando el crucifijo
de mi medalla tipo rosario, que colgaba de mi cuello,
todo echó con brillantes piedrecitas negras.
Se me acercó y me dijo en portugués: Ei, eu gosto da sua medalha
Y vi que el tenía una de oro, que resplandecía en su pecho.

Íbamos a concretar un negocio, pero se vio truncado,
ya que tenía que regresar, con urgencia a Lima.
Me desculpe amigo mas tenho que voltar
urgentemente para o meu país.
Y el me pregunto, pues que aconteció?

Recién lo conocía, así que no pensé, que le afectaría.
Así que le respondí sin mirarle, mientras miraba unos documentos.
Nada, le dije, mi madre está grave, le detectaron leucemia...

Recién nos conocíamos y no esperaba esa reacción,
tan inusual en el mundo de los negocios.
Fue como si hubiese recibido una noticia devastadora.
Tanto que se dejó caer en un sillón, apesadumbrado.
Y agachando la cabeza me dijo:
Lo siento “cara”, eu vou orar por sua mãe hoje à noite.

Una alma de Dios, no la olvidas nunca.
Lo tuve que mirar casi de inmediato,
porque me produjo una paz y un consuelo que
no esperaba recibir, en aquella fría mañana de invierno.

La Almas de Dios, solo la vez una sola ves en la vida
y jamas las olvidas, por algún gesto enternecedor e inusual.
Del resto, hay veces ni me acuerdo.

Y le dije tocándole el hombro, “que prazer te ver neste dia de Deus”.
Porque tu rostro se parecer al rostro de Jesús en tu crucifijo.
Gracias amigo.

Diferente a mi crucifijo, pero el rostro de Jesús es el mismo.
Parecido al rostro de Girceo, aquel joven brasileño Cristiano.
Que me trajo paz y sedación aquella mañana.

Y le dije sin palabras, obrigado Girceo amigo,
porque hoje eu só quero ver o rosto de Deus.
Y mirando el rostro de Jesús de mi crucifijo, pensé:

Hoje só quero ver Voce
Yo quiero verte solo a ti

Extenso pero bello poema. Cuando de la nada puedes encontrar una alma buena. Grato leerte , un abrazo
 
Hola Bristy, de vez en cuando paso por aquí, por algunas ataduras almaticas,
por personas que dejan huella en uno, como tú. Me alegra haberte conocido.
Un abrazo en la distancia, si, claro que es posible
 
Hay veces no recuerdo los nombres de las personas,
pero una cara siempre se me olvida.
Sobretodo cuándo conoces tanta gente diferente
a diario y los nombres son raros.

Pero, hay personas que la vez una sola ves en la vida
y jamas las olvidas, por algún gesto excepcional, inusitado.

Generalmente prefería hacer negocios con latinos.
Colombianos, Bolivianos de Santa Cruz o Velez, Brasileños.
Los Turcos, no se; siempre andan en cosas turbias,
ademas no entiendo sus costumbres.
Los iraquíes ni hablar, tienen una mirada
que parecen que quisieran desaparecerte del mapa.

Los chinos todos toscos, sera por su idioma.
Una vez me hizo gracia ver a una joven chinita graciosa...o no?
la vi enseñándo los puños, en un veloz movimiento,
cómo un rayo, a su auto que no arrancaba.
Fue un visaje insólito. Siempre la recuerdo con una sonrisa.

Pero hubo alguien, que me dejo una huella imborrable.
Girceo, un joven brasileño, de apariencia casi angelical,
pelirrojo y de ojos de un raro color metálico, plomizo.

Sosegado, apacible, pacifico.
Raro en comparación con otros brasileños que son más rudos,
la mayoría físico culturistas y que siempre actúan en grupo.
A diferencia de mi entorno, que todos son tan individualistas.

Girceo se quedó como hipnotizado mirando el crucifijo
de mi medalla tipo rosario, que colgaba de mi cuello,
todo echó con brillantes piedrecitas negras.
Se me acercó y me dijo en portugués: Ei, eu gosto da sua medalha
Y vi que el tenía una de oro, que resplandecía en su pecho.

Íbamos a concretar un negocio, pero se vio truncado,
ya que tenía que regresar, con urgencia a Lima.
Me desculpe amigo mas tenho que voltar
urgentemente para o meu país.
Y el me pregunto, pues que aconteció?

Recién lo conocía, así que no pensé, que le afectaría.
Así que le respondí sin mirarle, mientras miraba unos documentos.
Nada, le dije, mi madre está grave, le detectaron leucemia...

Recién nos conocíamos y no esperaba esa reacción,
tan inusual en el mundo de los negocios.
Fue como si hubiese recibido una noticia devastadora.
Tanto que se dejó caer en un sillón, apesadumbrado.
Y agachando la cabeza me dijo:
Lo siento “cara”, eu vou orar por sua mãe hoje à noite.

Una alma de Dios, no la olvidas nunca.
Lo tuve que mirar casi de inmediato,
porque me produjo una paz y un consuelo que
no esperaba recibir, en aquella fría mañana de invierno.

La Almas de Dios, solo la vez una sola ves en la vida
y jamas las olvidas, por algún gesto enternecedor e inusual.
Del resto, hay veces ni me acuerdo.

Y le dije tocándole el hombro, “que prazer te ver neste dia de Deus”.
Porque tu rostro se parecer al rostro de Jesús en tu crucifijo.
Gracias amigo.

Diferente a mi crucifijo, pero el rostro de Jesús es el mismo.
Parecido al rostro de Girceo, aquel joven brasileño Cristiano.
Que me trajo paz y sedación aquella mañana.

Y le dije sin palabras, obrigado Girceo amigo,
porque hoje eu só quero ver o rosto de Deus.
Y mirando el rostro de Jesús de mi crucifijo, pensé:

Só quero ver Voce
Yo quiero verte solo a ti

Siempre es grato leerte

Saludos Freddy
 

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