Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Un ángulo de mi ventana
me permite ver
una parte de una gran montaña,
hace días que estoy ciego
y paralizado en mi cama,
mis pantalones yacen muertos
a un lado del ropero.
Tu recuerdo quema,
como una botella vacía
en la cordura de un alcohólico
con una cartera agotada,
mi camisa protesta en mi espalda
por su suerte de mortaja,
no he podido decidir
que día es hoy,
las horas ya se fueron
ahuyentadas
por mi esfuerzo de detener el tiempo,
por mis ganas de torcerlo,
y arrogarlo atrás
hasta aquel momento.
El sueño viene de vez en cuando
cuando me agota la música
de este silencio
que no cesa,
no hay tormenta más terrible
que esta,
no hay trueno más potente
que tu nombre
reventando en mi cabeza,
ni lluvia más salada
que la que llueve en mi cara,
el sueño viene
cada vez menos
y tu cada vez estas más lejos,
como esta gran montaña
que me permite ver el ángulo
de mi ventana.
No existen caminos hacia ti,
no existe una barca
para cruzar tus mares
y verte sonreír,
no hay viento que quiera portar
mis anhelos,
y solo quiero verte sonreír,
es mi delirio solitario,
es mi enfermedad incurable
luego de desear tus ojos
y no tenerlos,
luego de desear tus manos
y no tenerlas,
luego de desear un beso milagroso,
luego de desear una mirada
tuya hacia atrás
hacia mi distancia,
hacia esta feria que tengo montada
por tu olvido.
En mi locura
solo en podido discernir
un posible tratamiento,
solo quiero verte sonreír,
porque me quisiste,
porque te quise,
y porque te quiero.
me permite ver
una parte de una gran montaña,
hace días que estoy ciego
y paralizado en mi cama,
mis pantalones yacen muertos
a un lado del ropero.
Tu recuerdo quema,
como una botella vacía
en la cordura de un alcohólico
con una cartera agotada,
mi camisa protesta en mi espalda
por su suerte de mortaja,
no he podido decidir
que día es hoy,
las horas ya se fueron
ahuyentadas
por mi esfuerzo de detener el tiempo,
por mis ganas de torcerlo,
y arrogarlo atrás
hasta aquel momento.
El sueño viene de vez en cuando
cuando me agota la música
de este silencio
que no cesa,
no hay tormenta más terrible
que esta,
no hay trueno más potente
que tu nombre
reventando en mi cabeza,
ni lluvia más salada
que la que llueve en mi cara,
el sueño viene
cada vez menos
y tu cada vez estas más lejos,
como esta gran montaña
que me permite ver el ángulo
de mi ventana.
No existen caminos hacia ti,
no existe una barca
para cruzar tus mares
y verte sonreír,
no hay viento que quiera portar
mis anhelos,
y solo quiero verte sonreír,
es mi delirio solitario,
es mi enfermedad incurable
luego de desear tus ojos
y no tenerlos,
luego de desear tus manos
y no tenerlas,
luego de desear un beso milagroso,
luego de desear una mirada
tuya hacia atrás
hacia mi distancia,
hacia esta feria que tengo montada
por tu olvido.
En mi locura
solo en podido discernir
un posible tratamiento,
solo quiero verte sonreír,
porque me quisiste,
porque te quise,
y porque te quiero.
Última edición: