Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estrellándose en mis sentidos
están hoy todas tus mentiras
y vienen irrumpiendo mis cielos
y mis bosques como espinas,
tus palabras sin espacio,
con sabor a trementina
Puedo esperar un minuto,
una hora o quizá toda la vida
Puedo callar mis urgencias,
y mis penas afligida.
Puedo escribir tristes versos,
que se incrusten en mi herida.
Puedo pedirte clemencia,
pero así estaría perdida
Puedo extrañarte tanto,
que morir por ti querría;
puedo tratar de explicártelo
y quizá nunca entenderías
Así que prefiero seguir clamando,
ante el espectro de mi misma,
pisando mi propia sombra
dando vueltas tras mi cola,
como perra confundida
Atrapada en una obra,
magistralmente concebida
por la sabiduría misma
por la esencia de la vida
se van deshojando en mis ojos
como pétalos de margaritas
mis pestañas
sobre la almohada humedecida
Mas no estoy arrepentida
Un amor como el nuestro,
no tiene razón de ser
ni se cultiva
pero para deshacerlo,
hace falta creer:
que el sol sale de noche
y la luna de día
están hoy todas tus mentiras
y vienen irrumpiendo mis cielos
y mis bosques como espinas,
tus palabras sin espacio,
con sabor a trementina
Puedo esperar un minuto,
una hora o quizá toda la vida
Puedo callar mis urgencias,
y mis penas afligida.
Puedo escribir tristes versos,
que se incrusten en mi herida.
Puedo pedirte clemencia,
pero así estaría perdida
Puedo extrañarte tanto,
que morir por ti querría;
puedo tratar de explicártelo
y quizá nunca entenderías
Así que prefiero seguir clamando,
ante el espectro de mi misma,
pisando mi propia sombra
dando vueltas tras mi cola,
como perra confundida
Atrapada en una obra,
magistralmente concebida
por la sabiduría misma
por la esencia de la vida
se van deshojando en mis ojos
como pétalos de margaritas
mis pestañas
sobre la almohada humedecida
Mas no estoy arrepentida
Un amor como el nuestro,
no tiene razón de ser
ni se cultiva
pero para deshacerlo,
hace falta creer:
que el sol sale de noche
y la luna de día
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