Solo silencios.

El porquero de Agamenón

Poeta recién llegado
Nunca he sido hombre, sino niño,
y el día llegó para aprender a serlo.
Ese que mordió e hirió de crueldad,
haciendo irrespirable tanto dolor.
Me enseñó una dura y seca lección,
tatuando: “Amar no es suficiente”.

Y después llegó el silencio.

Levanto mi cabeza y respiro aún,
los bordes del alma chirrían negros.
Seguiré aquí, hay frutas que cuidar.
Odio esta forma que tiene la vida
de decir cosas a la cara, partiéndola.
No quiero poner la otra mejilla.

Solo silencios. Solo silencios

No quiero palabras de aliento, no,
ni amigos que me hablen de futuros,
ni de olvidos, ni noches de fanfarria.
Quiero solo respeto a mis vacíos,
y no me importa ninguna opinión,
ni explicaciones de nada para nada.

Sobran todas las palabras dichas.

Solo silencios.

Mi enfermedad es mi secuela,
y no soy paciente de nadie, ni mío.
El camino quiero hacerlo solo,
mirando las estrellas culpables.
Hay una puerta cerrada de golpe
y no se abrirá mas por mi deseo.

Ciérrala en silencio. Solo silencio.

El camino triste por donde transito
se llena con millones de ecos,
y hay amargas flores en mi patio.
No quiero evitar el dolor que siento,
no quiero olvidar nada de nada.
Que me parta el cielo si creo en el.

Solo creo en el silencio.
 

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