Entre alcohol y fantasía,
trazo con humo un rostro que me juzga de loco.
En el veo a la luna atorada en sus ojos,
y el sarcasmo que evidenciaba mi IQ = 20.
Hasta me parece ver la huella,
que sus enormes pies marcaron,
sobre el camino de arena por el que caminamos.
Pero no es excusa de mi borrachera,
si acaso es la irresponsabilidad del humano que no para;
los glaciares acaban en whisky en las rocas,
el agujero en la capa de ozono es cintura de luchador de sumo
y la masacre de las focas ¿qué onda?
O tal vez fue la traición de mi subconsciente,
quien propuso este momento para reencontrarnos.
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