Sólo tu boca fría
y el silencio.
Mi ciudad la pradera
sin verdores
con los árboles tristes
y secos y sin nidos
ni cánticos que el viento
los avente.
Sin fulgores de soles
sobre el campo
ni estrellas que quisieran
ser tu beso.
La pena acicalada,
se pasea
por umbríos zarzales
con su absurda quimera
de colores
cual de un cuento de hadas
se tratase.
Sólo tu boca fría
y el silencio
brusco y un viento frío
que te abraza
y se adentra en el pecho
cual si fuera tu acento
afilado
aleteando por
la cabeza.
¡Duele mucho la voz
del silencio!
El remanso de un río
y en su fondo,
yacen besos
que bogaron sin velas
y sin vientos
ni saeta.
Y marché de tu lado
a sabiendas de que
te quería,
llevándome conmigo...
sólo tu boca fría
y el silencio.
Luis
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