jorgeluis
Poeta fiel al portal
SOLO TÚ
No estás,
pero sigo mirándote
delante y detrás,
en aquella playa desierta,
y en el cuarto de estar,
en la academia treinta y uno
y, en la barra del bar,
cuando te hacías la dormida
y estabas despierta,
te miro al atardecer
y en la luna de Venecia.
Te miro desnudo
viéndote desnuda
y traviesa,
miro esa fotografía
y la remiro en ayunas
antes de caer rendido
de noche a oscuras
tras una puerta.
Te miro y el corazón
repica con más fuerza,
acechado por las ganas
de tenerte cerca,
en resumidas cuentas
tu eres mi querencia,
las notas que tocan
mis cuerdas,
el vino y el pan
de mi existencia.
Champán y rosas
y una mesa
y unas manos
y un alma
y una primavera
con su verano
te esperan.
Cada noche invitada a una fiesta,
dónde solo tu eres la reina.
No estás y no diré
que es como si estuvieras,
eso sería mentirme
una vez más
a tumba abierta,
aunque doy por hecho
que nada te importa
este menda,
que te cansaste, con o sin razón,
al rato de empezar
a vivir otra experiencia,
eres mujer de mundo,
y el rumbo lo marcas
con diligencia.
Bella dama caprichosa,
glotona pero ligera,
siendo tan niña
sin ser una cualquiera
siéndolo todo,
es decir tanto
que me cuesta
encontrar palabras
que te merezcan.
Es no caber en un esbozo
de Tiziano,
es el verso alado del poeta,
tan sólo este ronco latido
de alquitrán,
que rezuma ansiedad
desde el bulevar
de tu ausencia.
En resumidas cuentas
tu eres mi presencia,
las notas que tocan
mis cuerdas,
el vino y el pan
de mi existencia.
No estás,
pero sigo mirándote
delante y detrás,
en aquella playa desierta,
y en el cuarto de estar,
en la academia treinta y uno
y, en la barra del bar,
cuando te hacías la dormida
y estabas despierta,
te miro al atardecer
y en la luna de Venecia.
Te miro desnudo
viéndote desnuda
y traviesa,
miro esa fotografía
y la remiro en ayunas
antes de caer rendido
de noche a oscuras
tras una puerta.
Te miro y el corazón
repica con más fuerza,
acechado por las ganas
de tenerte cerca,
en resumidas cuentas
tu eres mi querencia,
las notas que tocan
mis cuerdas,
el vino y el pan
de mi existencia.
Champán y rosas
y una mesa
y unas manos
y un alma
y una primavera
con su verano
te esperan.
Cada noche invitada a una fiesta,
dónde solo tu eres la reina.
No estás y no diré
que es como si estuvieras,
eso sería mentirme
una vez más
a tumba abierta,
aunque doy por hecho
que nada te importa
este menda,
que te cansaste, con o sin razón,
al rato de empezar
a vivir otra experiencia,
eres mujer de mundo,
y el rumbo lo marcas
con diligencia.
Bella dama caprichosa,
glotona pero ligera,
siendo tan niña
sin ser una cualquiera
siéndolo todo,
es decir tanto
que me cuesta
encontrar palabras
que te merezcan.
Es no caber en un esbozo
de Tiziano,
es el verso alado del poeta,
tan sólo este ronco latido
de alquitrán,
que rezuma ansiedad
desde el bulevar
de tu ausencia.
En resumidas cuentas
tu eres mi presencia,
las notas que tocan
mis cuerdas,
el vino y el pan
de mi existencia.