Guadalupe D. Lopez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Reconocí tu olor, aún en la oscuridad.
Reconocí el sabor, de tus labios al besar.
Sabia que eras tú, aunque no pudiera hablar,
estabas junto a mí, en la invisibilidad.
Sentía tus ojos seguir mis movimientos,
me abracè a ti, tomándome mi tiempo.
Sentía la emoción recorrer todo mi cuerpo,
y mi corazón latiéndome en el pecho.
Solo tú, me dabas esa paz,
bastaba tu presencia para mis ánimos calmar.
Sentir tus brazos fuertes a mi alrededor,
era fascinante, esa sensación.
Aunque hoy, solo vivo de recuerdos,
tenerte junto a mí, aunque solo sea en mis sueños,
sería maravilloso, poder a hacerlo eterno.
Reconocí el sabor, de tus labios al besar.
Sabia que eras tú, aunque no pudiera hablar,
estabas junto a mí, en la invisibilidad.
Sentía tus ojos seguir mis movimientos,
me abracè a ti, tomándome mi tiempo.
Sentía la emoción recorrer todo mi cuerpo,
y mi corazón latiéndome en el pecho.
Solo tú, me dabas esa paz,
bastaba tu presencia para mis ánimos calmar.
Sentir tus brazos fuertes a mi alrededor,
era fascinante, esa sensación.
Aunque hoy, solo vivo de recuerdos,
tenerte junto a mí, aunque solo sea en mis sueños,
sería maravilloso, poder a hacerlo eterno.