Cesar Cabello Araya
Poeta recién llegado
En mi sueño te encontré vistiendo con ilusiones mi vida,
las personas de mi realidad en mi sueño te aceptaban,
llegaste con amor, más en mi pecho sangraba una herida,
esa noche te instalaste en mi sueño, mis dolores callaban.
Aunque sin razones aparentes, al mirar me dijiste te quiero,
en mi corazón se seco una lágrima, como es cruel mi vivir,
que no te presenta en mi realidad, te trajo solo en un sueño,
para despertar mi noche, distorsionando de golpe mi existir.
Al despertar no podía creer que todo había sido un sueño,
soñé tu imagen aquella noche, quedándose en mi conciencia
tan austera, tan real, como lo que nació en mí, muy adentro,
que desde esa noche entre toda la gente busco tu presencia.
Tu cuerpo, tu sonrisa, aquella compañía a mis codicias,
porque en esa noche te brindaste por entera a mi pasión,
pienso en los besos, en las palabras, y siento las caricias,
que tu presencia en aquel sueño le suministro a mí razón.
Solo un sueño, pero tu presencia en mi camino presiento,
se que he de hallarte alguna vez, quizás por casualidad,
mirar tus ojos y entender que aquel sueño si fue cierto,
que existes, y no matar mi conciencia llorando fatalidad.
No se si me enamore de la imagen de mis delirios oníricos,
te disfruto tan instalada, tan adentro de mi esencia varonil,
quisiera saber si perteneces a mis pensamientos verídicos,
o solo eres parte de mi soledad, de esas ansias por vivir.
Comprender quizás la razón del porque te llevo en mi alma,
del porque te instalas en mis pensamientos y te quedas allí,
la respuesta, que desde esa noche mi corazón ahora canta,
ríe, y del universo entero el hombre más querido me sentí.
Aquella noche no quería despertar de mi sueño y no verte más,
dormir para siempre, y quedarme contigo, a tu lado en tu andar,
para así vivir juntos este sueño de amor, y no despertarme jamás,
si a veces la vida es mejor en sueños; ¿Por qué? han de terminar.
las personas de mi realidad en mi sueño te aceptaban,
llegaste con amor, más en mi pecho sangraba una herida,
esa noche te instalaste en mi sueño, mis dolores callaban.
Aunque sin razones aparentes, al mirar me dijiste te quiero,
en mi corazón se seco una lágrima, como es cruel mi vivir,
que no te presenta en mi realidad, te trajo solo en un sueño,
para despertar mi noche, distorsionando de golpe mi existir.
Al despertar no podía creer que todo había sido un sueño,
soñé tu imagen aquella noche, quedándose en mi conciencia
tan austera, tan real, como lo que nació en mí, muy adentro,
que desde esa noche entre toda la gente busco tu presencia.
Tu cuerpo, tu sonrisa, aquella compañía a mis codicias,
porque en esa noche te brindaste por entera a mi pasión,
pienso en los besos, en las palabras, y siento las caricias,
que tu presencia en aquel sueño le suministro a mí razón.
Solo un sueño, pero tu presencia en mi camino presiento,
se que he de hallarte alguna vez, quizás por casualidad,
mirar tus ojos y entender que aquel sueño si fue cierto,
que existes, y no matar mi conciencia llorando fatalidad.
No se si me enamore de la imagen de mis delirios oníricos,
te disfruto tan instalada, tan adentro de mi esencia varonil,
quisiera saber si perteneces a mis pensamientos verídicos,
o solo eres parte de mi soledad, de esas ansias por vivir.
Comprender quizás la razón del porque te llevo en mi alma,
del porque te instalas en mis pensamientos y te quedas allí,
la respuesta, que desde esa noche mi corazón ahora canta,
ríe, y del universo entero el hombre más querido me sentí.
Aquella noche no quería despertar de mi sueño y no verte más,
dormir para siempre, y quedarme contigo, a tu lado en tu andar,
para así vivir juntos este sueño de amor, y no despertarme jamás,
si a veces la vida es mejor en sueños; ¿Por qué? han de terminar.
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