Maria Beatriz Vicentelo C
Poeta recién llegado
En capullo de flor…, ¡Nacía tu ternura!
Y sobre grama verde…, ¡Cuajaba tu rocío!
Casi sin advertirlo se brindó tu dulzura
e hilaron distraídas semblanzas del estío.
Dime ¿Cuándo fue aquello, que a soplos de tersura
se agitaron de pronto, las aguas de mi río?
¿Qué canto de atenciones con finalidad pura,
alzó hierbas en valles con alientos y brío?
Siento tu brazo fuerte por encima de abrojos
y eso me enorgullece con lágrima en los ojos
¡Soy la flor protegida por tus magnas estepas!
Y yo ¡¿Qué tengo en vida si ya me queda poco?!
Solo una fantasía, flotando con sofoco
que delira contigo, sin que jamás lo sepas.
Beatriz Vicentelo
Y sobre grama verde…, ¡Cuajaba tu rocío!
Casi sin advertirlo se brindó tu dulzura
e hilaron distraídas semblanzas del estío.
Dime ¿Cuándo fue aquello, que a soplos de tersura
se agitaron de pronto, las aguas de mi río?
¿Qué canto de atenciones con finalidad pura,
alzó hierbas en valles con alientos y brío?
Siento tu brazo fuerte por encima de abrojos
y eso me enorgullece con lágrima en los ojos
¡Soy la flor protegida por tus magnas estepas!
Y yo ¡¿Qué tengo en vida si ya me queda poco?!
Solo una fantasía, flotando con sofoco
que delira contigo, sin que jamás lo sepas.
Beatriz Vicentelo
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