Maty
Poeta recién llegado
Estrellé mi puño contra la pared,
y la sangre hervía en mis nudillos,
cobijando mis penas y el dolor,
eludiendo mis pensamientos.
Los días son amargos y solitarios,
la luz en mi habitación me enceguece,
el suelo congela mis pies,
y el televisor goza de buena salud.
La cortina a rayas parece cobrar vida,
descanza en mi cama un pozo ciego,
mis perfumes me huelen mal,
y mis discos, ninguno aparece.
Mis guitarras suenan oxidadas,
y el despertador no me despierta,
quizás olvide como funciona,
quizás así más tiempo duerma.
Porque durmiendo no te pienso,
solo hay espacios oscuros,
porque se nos acabo el tiempo,
y es hora de acabar este sufrimiento.
Escrito por Matias Alvarez.
y la sangre hervía en mis nudillos,
cobijando mis penas y el dolor,
eludiendo mis pensamientos.
Los días son amargos y solitarios,
la luz en mi habitación me enceguece,
el suelo congela mis pies,
y el televisor goza de buena salud.
La cortina a rayas parece cobrar vida,
descanza en mi cama un pozo ciego,
mis perfumes me huelen mal,
y mis discos, ninguno aparece.
Mis guitarras suenan oxidadas,
y el despertador no me despierta,
quizás olvide como funciona,
quizás así más tiempo duerma.
Porque durmiendo no te pienso,
solo hay espacios oscuros,
porque se nos acabo el tiempo,
y es hora de acabar este sufrimiento.
Escrito por Matias Alvarez.