Mario Francisco LG
Un error en la Matrix
Solo
Por Andres Amendizabal
Aun oía su voz correr por mis oídos,
su suave aroma latir en mi nariz.
Su exquisita presencia, su nombre y sus latidos.
Aun podía verla aunque no la viera.
Aun podía soñarla y estar cerca suyo,
Aunque de verdad no pudiera.
Todavía sentía su abrazo, su gusto,
el sabor humilde se su boca,
aun la sentía cerca, aunque no estuviera al lado suyo.
Cambié mi nombre por el de ella,
mi vida por la de ella,
mi fotografía por la suya,
donde reía, donde estaba feliz, tan bella bella.
Me dolía no estar cerca suyo,
no poder tocarla como quería,
no verla de verdad,
no escuchar como se reía.
Aun podía sentirla, besarla,
todavía podía verla, y estar a su lado
aunque no pudiera...
Aun podía amarla,
y me dolía,
me dolía no tenerla.
Por Andres Amendizabal
Aun oía su voz correr por mis oídos,
su suave aroma latir en mi nariz.
Su exquisita presencia, su nombre y sus latidos.
Aun podía verla aunque no la viera.
Aun podía soñarla y estar cerca suyo,
Aunque de verdad no pudiera.
Todavía sentía su abrazo, su gusto,
el sabor humilde se su boca,
aun la sentía cerca, aunque no estuviera al lado suyo.
Cambié mi nombre por el de ella,
mi vida por la de ella,
mi fotografía por la suya,
donde reía, donde estaba feliz, tan bella bella.
Me dolía no estar cerca suyo,
no poder tocarla como quería,
no verla de verdad,
no escuchar como se reía.
Aun podía sentirla, besarla,
todavía podía verla, y estar a su lado
aunque no pudiera...
Aun podía amarla,
y me dolía,
me dolía no tenerla.