Zenón Raileanu Coudert
Poeta recién llegado
Solos tu pensamiento y el mío,
sin dudas, sin luchas, sin final,
si más tarea que percibirnos,
que sustentarnos, que darnos el ser
en una correspondencia mutua e interminable.
Solos tu soledad y la mía,
siendo no dos mezclados,
sino un par de unidades independientes,
que comparten e intercambian,
pero, que no pierden su autonomía.
Solas tu realidad y la mía,
sin otra que valga más que, la que,
se vive a cada instante
no antes, no después.
Solos tu cuerpo y el mío,
suaves roces, dulces sabores,
delicados aromas,
escritos en un código secreto,
entendido solo por los dos,
grabado en lo más profundo de nuestro ser,
desde antes de dar el primer respiro.
Solas tu vida y la mía
paso a paso,
día a día,
sueño a sueño,
abrasados por el inextinguible fuego helado.
sin dudas, sin luchas, sin final,
si más tarea que percibirnos,
que sustentarnos, que darnos el ser
en una correspondencia mutua e interminable.
Solos tu soledad y la mía,
siendo no dos mezclados,
sino un par de unidades independientes,
que comparten e intercambian,
pero, que no pierden su autonomía.
Solas tu realidad y la mía,
sin otra que valga más que, la que,
se vive a cada instante
no antes, no después.
Solos tu cuerpo y el mío,
suaves roces, dulces sabores,
delicados aromas,
escritos en un código secreto,
entendido solo por los dos,
grabado en lo más profundo de nuestro ser,
desde antes de dar el primer respiro.
Solas tu vida y la mía
paso a paso,
día a día,
sueño a sueño,
abrasados por el inextinguible fuego helado.